No busco trabajo

ImageMe llamo Paloma, tengo 11 años, vivo en París en un piso de ricos: mis padres son ricos, mi familia es rica, mi hermana y yo somos virtualmente ricas. Pero a pesar de eso, a pesar de tanta suerte y tanta riqueza, hace mucho tiempo que sé que el destino final es la pecera, un mundo donde los adultos chocan como moscas contra el mismo vidrio. El erizo, de Mona Achache 

 

No  busco un trabajo, busco un lugar en el mundo. Un lugar digno y que contribuya a la dignidad de los demás. La vida en sí misma vale poco, sólo es tiempo consumido. La vida no vale nada si no la dedicamos a algo mucho más grande que nosotros, a algo que nos trascienda. Esto lo hemos aprendido algunos y algunas desde muy temprano, a veces tras una experiencia positiva, otras, las más, tras alguna vivencia amarga y solitaria que te hace mirar el mundo de forma distinta al resto. Y ahí, con esa mirada extraña y te das cuenta de que sólo la integración  en la construcción de la vida de los demás hace que la existencia del ser humano tenga sentido, de otra forma dejarías de entrar en la cadena de experiencias emocionales e intelectuales que dan lugar a los procesos de transformación. Transformación. Proceso de. Historia.

No busco trabajo, busco un lugar en los procesos de transformación del mundo. No quiero permanecer estática, ni mucho menos contribuir a la quietud. No quiero orillas de playa y bocadillos de tortilla sin vorágine, sin epicentro. No quiero conformarme con lo que sé y con presumir de los libros que he leído con los hijos y las hijas de mis amistades, quiero ser parte activa de sus lecturas, ser cauce esencial de sus búsquedas. No quiero contar a mis sobrinos que algún día, en mis tiempos de facultad, fui contemporánea y creativa, quiero crear con ellos y con su gente, quiero invitarles a que crucen las fronteras de su tiempo. No quiero trasladar los miedos de la perra vieja que fingiré ser a los jóvenes que me expongan sus dudas en una tarde de sopor como ésta, no, quiero ser el espejo de los que buscan riesgo.

No busco trabajo, busco un lugar donde arriesgarme para todos y eso es el arte, la literatura (conste que no entiendo por qué se separan), el conocimiento. Quizá no tenga el talento necesario para ser yo artista, ni yo literata –todo está por verse-, pero para lo que sí tengo talento es para formar parte, para participar, para aportar, para detenerme en el detalle,  para mejorar, para incentivar, para entusiasmarme y entusiasmar, para motivar, para entretener, para identificar la belleza, para seleccionar lo que importa de lo que no, para cuidar lo y a los que me importan, para la alegría.

Así que no busco trabajo, busco un lugar. Si no me ayudan, lo fabricaré yo misma, hace mucho que empecé.

Autor: Ángela Aragón

Lo que más me divierte en la vida es jugar con el lenguaje. Y esto es lo único que hago. Jugar y ver cómo lo hacen otrxs. Ya sea con textos propios o como redactora de marketing de contenidos, siempre vivo entre palabras. Como todxs. El mundo solo es una palabra

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