Remolinos en septiembre: Mujeres, amor, sexo y SMS

“Mujer
ni mucho ni poco
sentipensante
adora sus pechos
y teme el dolor
se ofrece
para quitar etiquetas
romper tacones
y destrozar corsés
Si os interesa
amable y folláblemente
os escucharé”

Título: Remolinos en Septiembre

Autora: Antonia López Valera

Género: poesía

Editorial: Carena

Disponible en: Amazon

Antonia López Valera nace en Bullas (Murcia) el 29 de octubre de 1972. Realiza los estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Granada, y se dedica a la labor docente desde el 2000, en diferentes institutos de Andalucía. Desde el 2011 participa en el Proyecto de Innovación Educativa con la elaboración de materiales didácticos sobre poesía: Mujeres poetas en los 80.

La poeta murciana Antonia López Valera, cuasi granaína, confiesa haberse roto siendo muy joven al querer ser como las demás:  Envejeció y se volvió anciana pero siguió siendo ella.

Parte de esta asunción de saberse anciana hacia la ilusión de un nuevo amor. Fantasea con la idea de construir una relación nueva, libre de ese amor romántico que un día la rompió y envejeció antes de tiempo. Para ello, la pareja no recurre a la experiencia teórica sino que se apoyan en la libertad de ser lo quienes una son y en la vulgaridad de todos los días. La poeta acierta al sublimar lo cotidiano a través del lenguaje simbólico que recorre el poemario a lomos de encabalgamientos que contribuyen a que estas dos mujeres traten de esquivar sus contradicciones con amor y humor.

Con estas actitudes se reconoce al mismo tiempo la consciencia de que la relación que las une terminará muy posiblemente cuando la pasión las traiciones abandonándolas. Cuando el cuerpo se tranquilice y la mirada interior y exterior se contrapongan con esa excitación primera que llena todos los espacios. Luego llega el yo, lxs otros y la magia desaparece, sin que esa consciencia implique la negación a vivir esa especie de locura o de distorsión maravillosa que es el amor.

Remolinos en septiembre reflexiona sobre el deseo de construir una relación ladrillo a ladrillo, de forma consciente, sin tener en cuenta los convencionalismos. Sin embargo, ese deseo  entra en contradicción con el material con el que las amantes están hechas. Ellas, como todxs, están hechas de tradición y romanticismo, de princesas y reinas, y por tanto, parece imposible deshacerse del imaginario del que huyen, porque ya es suyo.

Así, se conjuga en los poemas la certeza de ser mujer y amar a otra mujer, el deseo de amar de forma distinta y la irrupción del mito de “la reina de la casa”, como un jarro inevitable de agua fría. Esta frialdad se abre paso entre las dos mujeres progresivamente, al mismo tiempo que Antonia López Valera se va zafando del vórtice de septiembre, para dirigir su mirada hacia ella misma y su conciencia, con sus piedrecillas.

Así, podemos considerar Remolinos en septiembre como una revisión de la naturaleza, las normas culturales y cómo éstas se cuelan hasta lo más íntimo: nuestra forma de amar y de relacionarnos, incluso cuando luchamos activamente contra ellas. Todo ello a través de símbolos e imágenes que juegan con los elementos naturales. En un entorno y en unas vidas cotidianas, libre de misticismo y mixtificaciones, va directamente a lo vivencial, a la experiencia para ofrecernos una historia de amor real.

Para que puedan disfrutar más de la obra os dejo aquí el podcast de su presentación en la librería Antinous en Barcelona, disponible gracias a InOutRadio.com

Reciente descubrimiento revela que Jesús era hijo de un herrero

No sé si lo habéis leído en los periódicos o visto en los telediarios, pero ha aparecido un documento que “va a cambiar el curso de nuestra historia”.

mentira dos

Un documento que invalida tantos siglos de represión y de odio por parte de la Iglesia Católica. Es una carta redentora de una mujer que se inventó una mentira para salvar su pellejo. Se trata de una carta que la anteriormente conocida como Virgen María, escribe a su marido en su lecho de muerte que, al parecer, no llegó a sus manos.
El texto dice así:
Querido José, hijo de Abraham o de David (ya sabes que soy muy mala con los nombres):
Te escribo para pedirte perdón por todos estos años de ausencia, navegando de un lugar a otro; también te quiero pedir perdón por no haberle recordado al niño que te hubiese escrito más a menudo… Estábamos tan ocupados… Pero hay algo que no me deja morir en paz, a veces pienso que no me iré de este mundo hasta que no te diga realmente lo que pasó con Jesús, hasta que no te confiese que te mentí.
¿Recuedas a Jacob? El herrero que trabajaba al lado de tu carpintería. Siempre me piropeaba y yo no tenía fuerzas para reprenderle. Era tan guapo, José… ya sé que estaba lleno de grasa todo el día y que apenas iba a las termas pero… era eso mismo lo que me atraía de él. Era justo lo contrario a ti, era salvaje. Ninguna mujer se le resistía, de hecho, siempre se hablaba de eso en el mercado.
Sólo recibía por respuesta mi coquetería pero nunca le dije ni una palabra, te lo prometo. Quizá fuera eso lo que hizo que su deseo aumentara, porque, ya te digo, no estaba acostumbrado al rechazo de una mujer. El caso es que su desesperación por tenerme llegó a tanto, que una tarde me cogió por la cintura y me encerró en la habitación de las herramientas. No te puedo engañar, en cuanto lo tuve tan cerca con esos músculos, esas venas saltadas, ese pelo moreno rizado rozándome la tez mientras me sujetaba el rostro con su mano, atrayéndolo hacia su boca… no pude aguantar, José, se me fue la cabeza. Estaba tan excitada que ni siquiera sufrí cuando perdí el virgo. Éramos dos animales poseídos por el demonio. Aquella noche me olvidé de ti y lo que es peor, me olvidé de Jehová.
Nunca más volvimos a yacer. Él consiguió lo que quería y yo estaba demasiado asustada.
Cuando me enteré de que estaba embarazada, fui a ver a mi prima Isabel. En cuanto me vio aparecer, supo que había hecho algo mal. Desde pequeña, cuando hacía una travesura iba a verla. Era una mujer muy culta, tanto que entró en el convento sólo para poder seguir leyendo, y sus lecturas siempre me proporcionaban una salida.
Cuando le conté lo que estaba pasando, me contestó que aquello tenía difícil solución:
– A grandes males, grandes remedios. Dile a tus padres y a José que el niño que estás esperando es el Mesías y que yo te lo he confirmado porque un ángel me visitó anoche para anunciármelo. Diles que vengan a verme mañana, para entonces yo habré hilado perfectamente la historia.
– ¿No te parece un poco descabellado? ¿No sería mejor decirles que un campesino me violó en el río cuando fui a lavar la ropa?
– Eso sólo desatará sangre –pobre prima, si hubiese sabido lo que iba a pasar 33 años después…- Lo mejor será esto. Ellos siempre dicen que eres muy especial y con lo religiosos y orgullosos que son tus padres y lo simplón que es José, seguro que se lo creen. Confía en mí, primita. Eso sí, al niño hay que decirle lo mismo. Tenemos que seguir con esto hasta el final.
Y así lo hice y, José (Hijo de Abraham o de David), os lo creísteis.
De lo que sigue después algo sabes, pero no todo. Si te preguntas cómo llegaron a Belén aquellos reyes, no tengo respuesta a eso pero, la verdad, sus regalos no sacaron de más de un apuro. Los pastores me contaron que había llegado porque al ver a estos tres reyes, decidieron seguirlos y hacer lo mismo que ellos; y fue ahí donde comencé a propagar la historia. Yo fui quien les dijo a todos que Jesús era el Mesías.
Desde que era un bebé le leía las cartas de mi prima a Jesús, así que en cuanto comenzó a escribir él mismo decidió mantener contacto con ella. Te juro que fue él solo. Isabel le contaba los entresijos del convento y por qué los romanos lo estaban destrozando todo. Si hubieses leído aquello, una no sabría quién era más brillante. Los dos eran tan humanizadores, tan coherentes, tan geniales… Así fue cómo Jesús construyó su manera de entender el mundo.
De este modo, Jesús se convirtió en lo que fue. Además, llegó un momento en el que a fuerza de tanto repetirle que él era el Mesías, yo misma me lo creí un poco. Por otro lado, lo que predicaba tenía tanta fuerza y era tan transformador que ni pude ni quise pararlo. Pobre, mi hijo.
Se fue de nuestro lado para crear un mundo mejor y se lo permití porque creía en él. Quería un mundo de Amor y Comprensión y pensé que él sí podría hacerlo, José. Después, cuando casi consiguió ser el Salvador que él ser, no lo dejaron. Tuvieron que matarlo como matan a todos los grandes. Yo no pude advertirle de mi mentira, y aunque lo hubiese hecho, no me hubiese creído. Jesús, al escuchar su propia conciencia creía estar ante la voz del Creador. Me habría tomado por loca o, pero aún, hubiese pensado que estaba poseída por el Diablo.
Cuando todo terminó, los once estaban tan metidos en su palabra que los animé a seguir trabajando por y para ella. Magdalena, en su pena, decidió refugiarse en un pueblito para vivir eternamente con su recuerdo. Se amaban tanto…Pobre, mi hijo y pobre ella.
Aquí tenéis la historia de una mujer moribunda que pensó que, a pesar de ser todo una mentira, su hijo podría salvar el mundo con Amor y Comprensión. Me es imposible omitir mi certeza de que los creyeron en él como Mesías prostituyeron su mensaje, por miedo precisamente a la libertad que engendraría un mundo como el que quiso el que comenzará a llamarse desde ahora “El Gran Pensador de Nazaret” o el “Nazareno de la dulce esquizofrenia”.

La Unión Europea a punto de convertirse en un grupo terrorista

“Un  hombre grita con desesperación: «Son solo civiles. No han hecho nada malo, ¿Cuál es el motivo para matarlos así? ¿Cuál?». En el exterior del colegio aguardan cinco camiones y más de tres centenares de personas. Los gritos reverberan en el patio central de la escuela […]  La excavadora cubre poco a poco los cuerpos con su pala. Un día más en Alepo”.  Antonio Pampliega describe la cotidianidad de los días en Siria en su artículo La orilla más oscura del Alepo.

Imagínate que tu casa ha quedado reducida a un esqueleto de cemento, descarnada: ha desaparecido la foto de tus padres, la que tenías sobre la mesita de noche, que tampoco está ya, ni la hervidora de agua, ni la alfombra con la que rezabas, no queda nada, ni tu marido, ni tu hija mayor, ni tu hermana, ni tu hermano. Nada. La guerra se lo ha llevado todo. Pero tú resistes. No quieres renunciar a tu país, y sales a la calle, con los dos hijxs que te quedan, tus mellizos, una chica de diez años huérfana y sin sueños, y un chico que ha sufrido las mismas pérdidas que la primera. Lxs dos han ganado algo: un creciente odio que empieza a preocuparte.

Imagínate que los guardianes de la moral se acercan y te advierten de que tu hija no está lo suficiente tapada, lo dicen con una sonrisa en la boca y un kalashnikov en la mano. Esa sonrisa te produce un pánico aún mayor que la automática, miras hacia abajo, corriendo, para solventar tu error y descubres horrorizada que es tu hija la que con vergüenza y sumisión se tapa corriendo, mientras tu hijo fija la mirada en el arma, como si quisiera fundirse con ella. Piensas que si fuera lo suficientemente fuerte, él mismo, tu propio hijo, podría abofetearte por cometer semejante tropelía. No debería mandarlxs, a la escuela, piensas, acusándote de vuestra ingenuidad, la tuya y la de tu marido, cuando pensaste que los hermanos musulmanes iban a traer la paz, después de aquella primavera maldita, después de todos los años previos y posteriores a esa primavera.

Imagínate que los pocos que quedan del Ejército Sirio Libre, de los defensores de la democracia, pasan a vuestro lado sin darse cuenta de la presencia de los guardianes de la moralidad. Ellos sí los ven, rápidamente, los disparan, se disparan, y una bala se escapa para atravesar el cráneo de tu hijo. Sus sesos se expanden en tus ropas, su sangre te nubla la vista, se te ha metido una gota de sangre de tu hijo en el ojo. El tiroteo no para y tú te concentras en la sangre del ojo para no escuchar los tiros, ni la presión de tu hija sobre tus rodillas, ni sus gritos, ni vuestra desprotección. El tiroteo continúa, los guardianes de la moral pisotean el cadáver de tu hijo para acercarse al enemigo, en el fondo quieren cogerlos vivos para torturarlos y colgar la humillación en internet.

Silencio repentino. Todo ha terminado. Los han atrapado. Se suben en el jeep y comienzan a gritar con las armas en alto. Abres los ojos, y ves a tu niño de diez años, semidesnudo ya, comido en polvo y con huellas de barro en el rostro. No tienes fuerza para recogerlo y nadie te ayuda. Nadie quiere llamar la atención de los guardianes. La vida se abre paso después del tiroteo y del asesinato de tu hijo.

Miras a tu hija. Ya no grita, sólo tira de tu mano, pidiéndote que os alejéis de allí. Obedeces y ves cómo alguien con rostro occidental se acerca al cadáver de tu hijo, lo fotografía, comprueba que la imagen captada esté bien y se va satisfecho.

Dos meses más tarde estás en el mar, en Grecia, no tienes hipotermia porque el instinto de proteger a tu hija te mantiene caliente. Un hombre y una mujer se acercan a ti, os sacan del agua y os dan alimento. Es el primer gesto de humanidad que vives en años. Te auscultan, pero no entiendes lo que dicen, tú dices gracias y ellos responden. Ellos sí comprenden algunas palabras, la costumbre, piensas, y sonríes porque a partir de ese momento todo se va a volver compasión y amistad. Tienes llagas en los pies y tu hija tirita pero estáis en Europa, hay buenos médicos y buena gente dispuesta a cuidaros. Salís del camión en el que estáis y os meten en una jaula con miles de compatriotas para informaros de que tenéis que volver, la Unión Europea no os acepta. Gritáis, os empujáis, lloráis, tu hija en el suelo por culpa de la inercia desesperada que hace que todos avancéis y alarguéis los brazos, como si aquello bastara para salir de la jaula para seguir huyendo. Consigue levantarse para repetir los gestos de los demás.

Otra vez los esqueletos, el cuerpo de tu hijo pisoteado de nuevo, tu hija confusa, tu hijo comido por las cucarachas y alimañas de la calle, abandonado, las bombas mañaneras de Rusia, los drones estadounidenses bombardeando zonas sospechosas sin aviso, el hambre, el agua mezclada con la sangre de tus hijos y tu marido. Tu hija en la escuela aprendiendo a odiar y a convertirse en asesina.

Imagínatelo y confiesa, di ¿Acaso no pensarías que los europeos serían igual de terroristas y tiranos que el dictador o el Estado Islámico?

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Elisa frente al mar: El silencio nos mata

Clara Asunción García va directamente a los pilares de la tierra y desnuda su morbosidad, su enfermedad

elisa frente al mar papeltulo: Elisa frente al mar

 Autora: Clara Asunción García

Género: novela

Disponible: claraasunciongarcia.blogspot.com.es

Elisa frente al mar tiene tres protagonistas, Nuria, Valeria, Elisa y Nacho, y un antagonista: el silencio. El silencio carcome la vida de unos personajes que no hacen ni más ni menos que lo que se debe hacer, construyendo así un juego de realidad y apariencia que cristaliza la violencia que han sufrido generaciones enteras y que, aún hoy, siguen causando muertes.

La narradora, Nuria, cuenta la época de su vida en la que empezó a ser quien es, el momento en el que toda su existencia se paró para que el resto de su vida fuera un retorno a ella. Nuria reflexiona sobre esto cuando recibe un correo de Elisa, su primera relación de pareja, tras décadas de ausencia, para sugerirle un encuentro en el mismo lugar donde lo mejor y lo peor de su relación había sucedido. Nuria acepta y a partir de aquí rememora su adolescencia, hecho que nos sirve para conocer a su amiga Valeria y su empuje. Ésta, admiradora de Leño y lenguaraz, verbaliza los sentimientos de la narradora antes que ella misma y le insta a vivir su vida en libertad, al mismo tiempo que oculta el maltrato de su padre a su madre, el mismo maltrato que acabará con la vida de la madre y de la hija. Todo ello enmarcado en viaje temporal desde un mediterráneo ochentero, que poco tiene que ver con la pretendida eclosión de libertad, a la actualidad.

El mito de los ochenta no es el único que tira abajo, sino que también nos lanza a la cara con una eficacia notable, sin agresión, pero yendo directamente al grano, el desafío que supone ser mujer homosexual en una sociedad patriarcal. Todxs hemos escuchado o dicho la modernez de lxs tolerantes “no comprendo qué cojones le importa nadie con quién te metes en la cama”. Reconociendo su buena intención, Clara Asunción García deja claro aquí la ingenuidad de la afirmación, porque como explica Nuria, reconocer que tu sexualidad es diferente supone una amenaza a todo el sistema que sustenta nuestra sociedad, de manera que en el instante en el que identificas tu diferencia el peso de toda ella cae sobre tus hombros, en muchas ocasiones hombros de niña “Nunca pude volar y la adolescencia se perdió y esa amputación […] mutiló una parte vital de mi”. Independientemente de lo que hagas después, si callas o hablas, siempre pagas un precio, “ni me mentí ni mentí a otros. Hubo un precio que pagar, pero las Elisas de este mundo también pagaron el suyo”. En cualquier caso, siempre serás el o la otrx, frente a las reglas de lxs demás.

Si el silencio de Elisa hirió de soledad y humillación a las dos, el de estos dos personajes y el de Valeria mató a esta última. El maltrato como realidad oculta, como secreto a voces, como cárcel invisible construida colectivamente está también presente en Elisa frente al mar. Nadie se salva porque la sospecha estaba inoculada en cada en uno de los personajes, incluso en el de su novio, sin embargo, ninguno tuvo el arrojo necesario para ayudarlas. Él tenía la pistola, pero no fue el único que le apretó el gatillo. En el terrorismo machista la violencia la ejerce el macho y la complicidad silente de aquellxs que no osamos más que a sospechar.

La novela de Clara Asunción García no es una novela de dos chicas que se enamoran y se separan porque una de ellas no se acepta. No. Es mucho más que eso. La autora va directamente a los pilares de la tierra y desnuda su morbosidad, su enfermedad: la norma, la rigidez, la antinomia, el nosotros sobre vosotras, el nosotrxs frente vosotrxs, la homogeneidad y el poder son los que engendran la violencia, presentándolos aquí a través de sus actores primigenios: la heterosexualidad y la masculinidad.

Elena Medel en una entrevista reciente declaró que el acto literario consiste en convertir una experiencia en un relato universal. Si esto es así, Elisa frente al mar es literatura.

El sí de las niñas o Mujeres y hombres y viceversa

Leandro Fernández de Moratín denunció en las tablas la (no) educación sentimental del las niñas, y también la de los hombres, y consiguió que algunxs reflexionaran sobre la necesidad de que las mujeres tuvieran la libertad de elegir a sus compañeros de vida. Como sucede con todos los asuntos que afectan a la libertad, el dramaturgo demostró que la libre elección de marido estaba directamente relacionada con la percepción que se tenía de las mujeres: la eterna menor de edad que necesitaba que otra persona, primero sus padres y después su marido, fiscalizara y dirigiera su vida.

Esto es lo que generalmente se conoce de la obra El sí de las niñas y efectivamente no es cuestión desdeñable, sin embargo, también alertó el escritor de algo: el amor no es cuestión de posesión sino de generosidad. El maduro Don Diego, comprometido con la adolescente Doña Paquita, descubre que su prometida está enamorada de Don Carlos y esto le lleva a romper el compromiso para que la  chica pueda casarse con quien realmente ama y no con quien su madre eligió para ella. El amor o las relaciones de pareja son así,  generosos y comprensivos, para Don Diego está claro.

Partiendo de la base de que el teatro en el siglo XVIII tenía una importancia equiparable a la que actualmente tiene la televisión, podemos llegar a la conclusión de que esto era lo que lxs burguesitxs de la época vieron un día de forma masiva. Esto contrasta de manera significativamente con lo que lxs burguesitxs del siglo XXI consumen diariamente, destacando en gran medida Mujeres y hombre y viceversa, un programa de televisión donde se identifica el amor con los celos, con la posesión indiscutible y omnímoda de toda la existencia del objeto amado, independientemente de su género.

¿Nos preguntamos por qué lxs adolescentes repiten los mismos esquemas machistas y patriarcales que una vez creímos superados? Pues ahí va mi predicción: en el futuro, si no ya en el presente en el caso de lxs más jóvenes, la violencia y el control ejercido no van a surgir por parte de los hombres sobre las mujeres, sino que se expandirá como las ondas de la bomba atómica para destrozarlo todo. Los instrumentos de control están incrementando paulatinamente y la ideología de la cosificación de los cuerpos y de la patrimonización de las relaciones están en la televisión, las radiofórmulas, canales de Youtube, itgirls, itboys, itídolos que se multiplican, obviamente por la rentabilidad económica y social que esto supone.

¿Qué podemos hacer para frenar esto? No lo sé, en realidad, se me ocurre que aquello de la montaña y Mahoma puede que tenga algún sentido en esta cuestión, más aún cuando lxs docentes están sujetxs con un miedo a no sé qué cosa y las familias están demasiado ocupadxs procurando que sus hijxs coman: acercar productos culturales y de entretenimiento que contrarresten a los viceversos y reguetonerxs y todo ello con una actitud activa, alegre y empoderada que nos ayude a conquistar los mismos espacios en los que la mierda se dispara. Los medios de producción son hoy, si no lo han sido siempre, los medios de comunicación. Éste es nuestro escenario de lucha. Moratín habló a las mujeres y a los hombres desde el teatro, nosotxs tenemos que llegar a la tele ofreciendo un entretenimiento que promocione la libertad, el esfuerzo y la generosidad o lo que es lo mismo, una educación sentimental sana e igualitaria.

 

JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ JUAN: “La cultura popular es el rizoma de nuestra existencia”

El escritor y profesor José Luis Fernández Juan, autor de Pinceladas de Harmoníaha tenido el detalle de pararse un rato para charlar con nosotros. Como el universo nos ha regalado en su obra, tiene un aspecto peculiar, una mezcolanza de las décadas anteriores y del siglo XXI, aunque con un aire de roquero que no puede ni, sospecho, quiere ocultar. Os dejo con él y con nuestra conversación.

jose luis fernandez juan

-No puedo empezar de otro modo ¿por dónde se llega a Harmonía?

Todos los caminos llevan a Harmonía. Solamente tienes que enarbolar la bandera tetracolor de la cultura, la probidad, la creatividad y el progreso. Harmonía podría ser un espacio de los que John Lennon sugiere en el primer verso de su canción In my life (There are places i’ll remember all my life ). Los lugares de Harmonía podemos recordarlos toda la vida… y también vivirlos.

-Personalmente tengo una relación entrañable con la letra H; así que no puedo contener la pregunta ¿por qué Harmonía con hache?

Decidí invitar a la H por ser mi grafía predilecta del abecedario. También yo tengo una relación entrañable con ella. Para mí la H siempre ha sido algo más que una letra. Yo la defino como “una maja hamaca gráfica, verbalmente auxiliada”.

-Las Pinceladas de Harmonía construyen la excelencia en la que están acomodadas a través del lenguaje. En una época en la que cada vez escribimos más para comunicarnos ¿cuál crees que es el estado en cuestión?

La digitalización nos ha transportado a una nueva realidad lingüística. Escribimos más pero peor. Nuestro actual ritmo de vida, marcado por la inmediatez, nos conmina a descuidar los innumerables pseudo mensajes que mandamos por móvil u ordenador. Lo más triste de todo es que lo hemos convertido en hábito y lo damos por políticamente correcto. Este es el atribulado statu quo con el que tenemos que enfrentarnos. Los continuados escritos, que en una base de actualidad, los ponemos al servicio de la imagen y el diseño, deberíamos aprovecharlos para entrenarnos, sin necesidad de ser en ningún momento peritos en la materia, en mejorar su composición. Bastaría con una brizna de voluntad, gusto y perseverancia. No hay sensación más gozosa que la lectura de un texto redactado con belleza.

-¿Y en el caso de la oralidad?

Lo uno lleva a lo otro. Escritura y oralidad funcionan como realidades yuxtapuestas. La esencia del problema estriba en el escaso afecto que se siente por el lenguaje. No valoramos suficientemente la envergadura de su trascendencia. La concreción sintáctica y el adecuado empleo del léxico resultan determinantes para expresar con precisión nuestras emociones. El ser humano se mueve por sentimientos y si no tenemos suficiente destreza lingüística, nunca podremos comunicarnos convenientemente. Transmitir la exactitud del pensamiento no es una cuestión baladí. Hay que conceder al lenguaje la jerarquía que se merece. Controlando nuestro lenguaje, controlaremos nuestra existencia.

-En Harmonía hay una tienda donde se compran figuras literarias a las que el cuentista Daristóbulo recurre cuando va a la biblioteca; una biblioteca por cierto, mejor diseñada y equipada que muchas facultades. Como profesor, ¿qué papel crees que la competencia lingüística de debe tener en el sistema educativo? ¿Crees que actualmente se aborda adecuadamente?

La tecnología, abruptamente, se ha implantado en todos los ámbitos de la vida. El sistema educativo, por tanto, se ha de adaptar al nuevo orden y apostar por una renovación metodológica acorde a los tiempos que nos ha tocado vivir. La solución pasa por la educación por competencias. Hay que aprender haciendo y experimentando. Como ya ocurre en Harmonía, se ha de apostar por el aprendizaje significativo, funcional y cooperativo. Hay que preparar a los chavales para saber enfrentarse a los retos de la vida y los profesores hemos de servirles de asesores e intermediarios para su lograr que alcancen un correcto aprendizaje cognitivo y afectivo. Los docentes intentamos aclimatarnos a este difícil contexto mudable y lo abordamos con energía e ilusión. Por supuesto, en este nuevo estilo aprendizaje, la competencia lingüística resulta absolutamente necesaria. La mayoría de nuestros alumnos habla imitando los descuidados registros que se utilizan en televisión y en las redes sociales. Nosotros intentamos compensar sus carencias sintácticas y verbales; sin embargo,observamos que se avergüenzan de hablar adecuadamente. Parece que la corrección verbal no va con ellos. Se sienten raros al no ser como la generalidad. Los profesores nos enfrentamos al reto de convencerlos de que una capacidad lingüística restringida limita el éxito en infinidad de áreas. Hemos de seducirles para que vean el dominio del idioma como algo útil y atractivo. Para que el sistema educativo funcione los chavales han de cambiar de chip; y eso depende en gran medida de nosotros. En Harmonía aprenden más rápido porque ya existe una predisposición globalizadora.

-En diferentes ocasiones a los elementos creados por las Pinceladas de Harmonía se les atribuye el género epiceno, algo que conecta con el debate sobre la necesidad o no de visibilizar a las mujeres y a aquellas personas que no se sienten incluidas en ninguno de los dos géneros en el uso de la lengua. ¿Tienes alguna posición al respecto?

Por desgracia, en la sociedad del siglo XXI, la discriminación de la mujer es una deplorable realidad (desigualdades salariales, publicidad sexista, violencia doméstica, actividades laborales restringidas…). Esto tiene que erradicarse sin demora; y se están dando avances. En este proceso reivindicativo se ha puesto en boga el no empleo del genérico masculino en determinados enunciados o vocablos que hagan referencia a ambos sexos (no digamos “ciudadanos”, digamos “ciudadanía” o “ciudadanos y ciudadanas”) (sic). En el empleo del genérico masculino algunos iluminados pretenden hacernos ver  un comportamiento verbal sexista. Ante esta sorprendente nueva moda, mi única opción es sonrojarme. Este empleo está asentado en todas las lenguas románicas y nada tiene que ver con el sexismo. Me entristece sobremanera constatar cómo determinados ayuntamientos, políticos o periodistas intentan tendenciosamente ganarse el voto femenino mancillando un idioma sensatamente consolidado a través de los siglos. No hay relación entre género y sexo.

 En todo caso, si hay que revisar las normas lingüísticas, para eso está la RAE (y por cierto, con mujeres, afortunadamente). ¡Que se encarguen los profesionales, nunca los políticos! Las palabras no se mercadean en las asambleas. La lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres no está ahí.

-Una de las ideas más interesantes, a mi juicio, del universo de Harmonía es eso de “juntas en la elasticidad”, ese estar atento a lo que ocurre, aprender, adaptarse para finalmente crear algo que poner al servicio de la comunidad. Hay una apuesta firme por la interdisciplinaridad. ¿Esta elasticidad se favorece hoy en nuestros centros educativos?

En Harmonía se apuesta decididamente por la interdisciplinaridad. Profesores como Gascón, Anivderaleva o Lorelei, cada uno desde sus diferentes emplazamientos de docencia, anhelan acomodar todas las áreas en proyectos unificados, de modo similar a lo que sus alumnos se encontrarán en la sociedad. Pensando en su futuro, defienden un aprendizaje elástico y favorecedor para poder conseguir experiencias y conocimientos de forma intuitiva. Actualmente los centros educativos ya han captado esta nueva onda y comienzan, poco a poco, a defender proyectos elásticos de interdisciplinaridad, proponiendo actividades de asociación que plantean salidas a cualquier dificultad que pueda surgir en el proceso, y que van más allá de los contenidos marcados por los currículos.

-¿Crees que las lecturas programadas en la enseñanza secundaria son las adecuadas?

Cada centro tiene libertad de elección. En nuestro colegio de Nª Sra. Del Pilar de Valencia para el curso 2015-2016 tenemos programadas las siguientes lecturas:

1º ESO: Viaje de ida y  Frankenstein

2º ESO: La catedral  y Marina

3º ESO: El Conde Lucanor  y El lazarillo de Tormes

4º ESO: Tres sombreros de copa  y Aquí yacen dragones

En el colegio estas obras las elegimos los profesores de forma consensuada. Seguimos un plan lector de centro en donde valoramos la opinión del alumno sobre estas lecturas, que en principio consideramos apropiadas. En el curso pasado a los chavales de 4º ESO no les convenció Las leyendas de Bécquer y decidimos sustituirla. ¡Que no sea por falta de libros para ofertar! Lo importante es caminar con ellos en el proceso de la lectura, explicándoles los significados de las palabras y los contextos, y por supuesto, intentando estimular su atención para que disfruten con la lectura y vean en ella un divertido y eficiente instrumento de desarrollo intelectual que activa la mente y la inteligencia.

-Revisando la relación de las pinceladas con el trabajo, pensé en el libro del economista Christian Felber, Economía del bien común, donde propone sustituir el PIB por un indicador de felicidad. Sería ideal para Harmonía, ¿no?

El capitalismo salvaje ha generado el fracaso de las sociedades occidentales, engendrando pobreza, desigualdad… e infelicidad. En Pinceladas de Harmonía se plantea un modelo alternativo a este estado de injusticia. En Harmonía sus habitantes trabajan con alegría, perseverancia, ilusión y… son felices. El modelo económico de Christian Felber es el modelo económico de Harmonía. Yalinka, Lucía, Enzia, Paz,  Lisardo, Ovidio, Victoria o Cloe son empresarios emprendedores que con iniciativas innovadoras logran alcanzar sus sueños. Y lo consiguen envueltos de dignidad humana. Benicio, Ovidio y Victoria deciden crear conjuntamente una tienda de figuras justo al lado del exitoso macrobazar de Lontario. Y éste, lejos de enojarse, les ayuda a erigirla con sus sabios consejos. No hay competencia entre ellos. Teodoro ayuda a Yalinka, Lorelei ayuda a Anivderaleva, Basualdo ayuda a Lucía y Lisardo… Todos colaboran con todos buscando el bien común. Ojalá esta sociedad alternativa que proponemos cale en cuantos más lectores mejor y tenga continuidad en sus pensamientos y en sus acciones.

-Al mismo tiempo que en Harmonía se apuesta por el avance y la evolución, también se aboga por la conservación de la cultura popular. ¿Qué conservarías de la cultura popular de hoy?

La cultura popular es el rizoma de nuestra existencia. Nuestra historia se moldea gracias a la herencia cultural; sin ella, el progreso pierde todo su sentido. En Harmonía se combinan tradición y evolución. Esta saludable miscelánea forma parte de su idiosincrasia y los lugareños disfrutan con alegría. En Harmonía se combinan sin mayores problemas, por ejemplo, el sibaritismo culinario de los espárragos fritos sobre mousselina de marisco arisco con el rústico caldopatata con chorizo de orza. En la inauguración del nuevo faro creado por Sabiniano se combinan proyecciones digitales con cucañas y chocolate caliente. En las fiestas hay bailes de salón y en los gimnasios hay música de The Beatles. Y así sucesivamente…No deberíamos perder nuestras costumbres, las fiestas, la música, los bailes, las artes gastronómicas o los edificios de valor histórico. Solo si conseguimos preservarlos conseguiremos que nuestra cultura progrese.

-Siendo Pinceladas de Harmonía una obra, podríamos decir, “multiusos”, bien podría ser útil como manual de Educación para la ciudadanía. ¿Tuviste en mente a la hora de construirlo algún referente pedagógico?

La importancia de la cultura como factor de interacción social me viene de Lev Vygotski; así como su defensa de la participación activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En Harmonía la influencia del saludable ambiente sociocultural reinante resulta definitiva en el rápido aprendizaje de sus lugareños. Paul Ausubel me inspiró la idea vital de que el alumno ha de verle sentido a las enseñanzas que recibe. Nomás a partir de ahí se puede disparar la creatividad. Harmonía cuenta con un nutrido repertorio de profesiones novedosas resultantes de la extremada imaginación de sus moradores. En Harmonía nos podemos encontrar con comediógrafos, coreógrafos de percebes, arcoirisadores, ingenieros mecatrónicos, artistas de arte contemporáneo, catadores de aguas o juglaresas. Por supuesto, dominando el eje de influencia pedagógica en esta educación alternativa está Herman Van de Velde y su apuesta por la cooperación como fundamento del desarrollo de la educación. Valores como el respeto y la solidaridad deben libarse desde niños. En Harmonía Anivderaleva o Lorelei saben transmitir magistralmente estos pentagramas de didáctica. Si desde la infancia, los chavales asimilan este proyecto pedagógico “multiusos”, el desarrollo eficaz de sus habilidades sociales estará más que cantado; entonado.

-Por último, ¿has pensado en otra novela dentro de Harmonía?

Cuando acabé Pinceladas de Harmonía no me planteaba escribir una segunda parte; sin embargo, los lectores continuamente me instan a colorear definitivamente algunos personajes apenas sugeridos vaporosamente, como la doctora Ana, la actriz Luana, el pintor Aridany, el poeta Novenio o el hortelano Arcadio. A su vez, me animan a seguir pigmentando más cuentos de Aristóbulo, más oficios de Enzia y Paz, más productos de Yalinka diseñados con imágenes de cebras bicoloreadas … Cada lector tiene su personaje favorito y me sugieren, en función de sus preferencias, darles continuidad a sus divertidas aventuras…¡Quedan pinceladas por dar!

CUESTIONARIO

Un escritor al que envidies… 0

Una escritora… Ana María Machado

Un personaje que te hubiera gustado escribir… El Segismundo de La vida es sueño

Un personaje del que te gustaría ser amigo… Alonso Quijano

Una autora que introducirías en los planes de estudio… Isabel Allende

Un poema… Despiertas entre el vaho

Un libro que siempre tengas en la mesita… El hechizo de Caissa de Fer Ortega

Un libro célebre que no recomendarías… Mazurca para dos muertos de Cela

La literatura es… La magia del verbo iridiscente

La escuela es… La gran familia alternativa

La bondad es… La auténtica virtud