Deconstruyendo el tiempo

El tiempo es un alud de hielo fino anidado en las pestañas.
Tú lo sabes y por eso lloras al despertar.
Lo esparces desde la pupila hasta la boca.
Y lo lames. Y yo me lo bebo al besarte, mezclando
La sal de tus ojos, tu tiempo y mi saliva.
Y de nuevo te lo devuelvo…