La Mujer 0 se cuelga las llaves en la sexta vértebra

flores de coltan angelasaragon

La Mujer 0 se cuelga las llaves en la sexta vértebra, abre el bolso, alarga el brazo hasta el hombro. Se clava una chincheta en cada ojo.

Mujer 1: ¿Por qué tienes que hacer eso?

La Mujer 0, con las niñas de aluminio, sonríe para acunarla.

Con sangre en los ojos veo mejor.

Silencio.

Espira malva. Mujer 1: Recuerda lo que me prometiste. Nada de recuerdos a casa, hoy no.

Palomitas y fútbol. Lo sé.

Empuja los globos oculares.

Pie derecho a segunda baldosa y

Y

Y

Yyyyyyy

yyyyy

La satrapería, cilíndrica, abierta. Flamante.

La Mujer 0 sabe que tiene que cruzar el umbral. Duda.

Los sonidos son todavía vagos. Tengo elección. Los ojos, me queman los ojos, tengo que entrar.

 

Gritos. Transacciones. Deflexión. Las chinchetas apuñalan los nervios. REC. Una carretera púrpura se derrama por las mejillas. Escucha.

<li_1 >Tengo dos adolescentes aquí preciosos, el niño y la niña, la parejita mansa</li_1>

<li_2>Me interesan los dos</li_2>

< li_1>1000 proteínas y son tuyos</li_1>

La Mujer 0 registra y se ensaña. Detecta cómo su cerebro se cuelga. Los nervios se enjambran.

REC.

Agita la cabeza.

<h2>Coltán puro. Kit de funcionariado</h2>

H2 grita con la lengua llena de almacenes.

las madres y las abuelas y sus jorobas se agolpan.

Sudan carbón

<li_3>¡¡¡¡Lo quiero!!! <li_3>

La Mujer 0 se abalanza y aparta con la sexta vértebra los cuerpos ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué queréis? Sangra, se astilla, la visión es perfecta.

 

Silencio

 

<li_1> te doy mi tiempo</li_1> <li_5> te doy mis sueños</li_5> <li_6> te doy mis deseos</li_6> <li_100> te doy las sienes y la juventud. La mía. La de los míos</li_100>

 

La Mujer 0, muda, quemisbrazoseconviertanenaspasylescercenelacabeza, quemisbrazosseconviertanenaspasylescercenelacabeza,quemilenguaseconviertaenespadaymesaquelosdientes.Quierodesmbrembarme,descuartizarlas.

Puño en los ojos, autovía en el rostro. Se esfuerza por acurrucarse e inspira y espira e inspira y huele a malva.

Mujer 0 solo quiero una lubina, solo     quiero    una lubina     levántate   obedece.

Se saca los ojos, a tientas extirpa las chinchetas de las bolas. Se limpia la cara. Se va

 

Dilata el cuello

 

una lubina y palomitas.

 

Con las bolsas en las costillas retrocede. No encuentro el delete, pero sé mentir.

Un paso más

yy

yy

yy

                                         ¿Lista para cocinar? Mujer 1. Sí, vamos ¿Todo bien? Mujer 0. Todo.

En la cola del paro, mujer 0

flores de coltan angelasaragon

El portal de desempleados está al fondo a la derecha de la Satrapería. La Mujer 0 se acerca al holograma. Un trabajo para asesinar las horas. Los banners se suceden, se yuxtaponen.

Nada.

No hay nada.

Aquí tampoco.

Hasta que… Sección, objetos.

Abre la carpeta con el ápice de la lengua

Puesto: cama elástica. Competencia, 0. Cuando era una niña envidiaba a los que reían con fuerza… Quiero las risas a la espalda.

La Mujer 0 se acerca al sátrapa, para comunicar su decisión.

Silencio.

Espera. Inyéctame la vocación, por favor.

El sátrapa levanta el dedo, gira sobre sus talones, alarga el brazo, aún no domina el movimiento.  No puedo controlar mi esfínter, tampoco la mandíbula. Me cruje. La yema del pulgar del sátrapa empujando el émbolo. Cierra los ojos y respira: ombligo en la médula. La vocación que asesine las horas…

La fosforescencia de las venas traspasa la tela de sus párpados.

El sátrapa juguetea con un balón de fútbol mientras sigue empujando el émbolo. Risas en mi cuerpo. <Sátrapa>A partir de ahora, usted es Higaflexible. Si pulsa el codo, por defecto le aparecerán garras en los pies. Empezarás la semana que viene, aunque no sabrás cuándo. El aviso te aparecerá en el brazo. A partir de entonces, tendrás una hora para llegar. En cuanto te retrases cinco minutos, los dedos comenzarán a gangrenarse, ¿entendido? </Sátrapa>

Silencio.

Se gira para cruzar el túnel de aluminio, blanco. Cubículo sobre cubículo. Alambres, hombres y otros seres humanos se enjambran. La Mujer 0 camina en línea recta. Talón derecho sobre el pie izquierdo.

Las horas fuera de las horas de la cama elástica están más vivas que nunca, ¿cómo fulmino el minutero ahora que tengo otra cuenta atrás dentro de la sangre?

Al principio

El asfalto hierbe y un vagabundo también. El olor a humano emulsionado las separa. A pesar del horror, los ojos persisten en su función.
Las extremidades también.
Se doblan, se yerguen, se atrincheran en el sistema simpático. Las neuronas se desordenan. La sangre de las dos mujeres se dispara. Sus corazones desafían el ritmo natural con un mismo objetivo: que la voz se les descosa de la garganta. ¡AyudAAAAAAAAAAA!

Querrían gritar, pero solo la glotis de la Mujer 1 obedece. Un sonido diáfano y malva se desliza por la cavidad de su boca.

El asfalto sigue hirbiendo y el vagabundo también. Las llamas como olas amenazan las hojas de los antiguos árboles.

Las sinapsis de la 0 resisten. Se ovilla y gira, las vértebras se desatan.

Silencio. ¡AyudAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Las antiguas personas se agolpan con mantas y agua. Las flores retroceden. La Mujer 1 da un paso, la Mujer 0 agrupa las vértebras y gira para llegar a los tobillos de la Mujer desconocida. Jadea cobre.
Frente esquinada en adoquín, globo ocular hacia los dedos de la otra.

Gritos, Gritos, Gritos, Gritos. Y cada grito es un centímetro menos de vagabundo.

Las dos aguantan. Permanecen en estado de acto reflejo. La Mujer 1 contribuye a la frecuencia sonora, la Mujer 0 se mimetiza con el suelo de todos y la pierna de la 1.

Gritos, Gritos, Gritos

Ya solo queda un centímetro y medio de vagabundo. La policía llega, los bomberos despliegan sus mangueras.

AguAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Y brota el manantial y las antiguas personas respiran aliviadas: plástico, papel, estaño, una nube de malva. El oxígeno es una burbuja de so

sie

go

Nada, no queda nada. Los bomberos aplacan el fuego. No queda nada. Asfalto color asfalto.

Los restos mortales del vagabundo descansan hoy en cualquier sumidero.

La Mujer 0 se reformula y se levanta. Fuego insuflado por la voluntad de su sangre. Engancha sus dedos a los de la Mujer 1.

Apretaría más, pero no quiere que sangre.