Al principio

El asfalto hierbe y un vagabundo también. El olor a humano emulsionado las separa. A pesar del horror, los ojos persisten en su función.
Las extremidades también.
Se doblan, se yerguen, se atrincheran en el sistema simpático. Las neuronas se desordenan. La sangre de las dos mujeres se dispara. Sus corazones desafían el ritmo natural con un mismo objetivo: que la voz se les descosa de la garganta. ¡AyudAAAAAAAAAAA!

Querrían gritar, pero solo la glotis de la Mujer 1 obedece. Un sonido diáfano y malva se desliza por la cavidad de su boca.

El asfalto sigue hirbiendo y el vagabundo también. Las llamas como olas amenazan las hojas de los antiguos árboles.

Las sinapsis de la 0 resisten. Se ovilla y gira, las vértebras se desatan.

Silencio. ¡AyudAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Las antiguas personas se agolpan con mantas y agua. Las flores retroceden. La Mujer 1 da un paso, la Mujer 0 agrupa las vértebras y gira para llegar a los tobillos de la Mujer desconocida. Jadea cobre.
Frente esquinada en adoquín, globo ocular hacia los dedos de la otra.

Gritos, Gritos, Gritos, Gritos. Y cada grito es un centímetro menos de vagabundo.

Las dos aguantan. Permanecen en estado de acto reflejo. La Mujer 1 contribuye a la frecuencia sonora, la Mujer 0 se mimetiza con el suelo de todos y la pierna de la 1.

Gritos, Gritos, Gritos

Ya solo queda un centímetro y medio de vagabundo. La policía llega, los bomberos despliegan sus mangueras.

AguAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Y brota el manantial y las antiguas personas respiran aliviadas: plástico, papel, estaño, una nube de malva. El oxígeno es una burbuja de so

sie

go

Nada, no queda nada. Los bomberos aplacan el fuego. No queda nada. Asfalto color asfalto.

Los restos mortales del vagabundo descansan hoy en cualquier sumidero.

La Mujer 0 se reformula y se levanta. Fuego insuflado por la voluntad de su sangre. Engancha sus dedos a los de la Mujer 1.

Apretaría más, pero no quiere que sangre.

Autor: Ángela Aragón

Lo que más me divierte en la vida es jugar con el lenguaje. Y esto es lo único que hago. Jugar y ver cómo lo hacen otrxs. Ya sea con textos propios o como redactora de marketing de contenidos, siempre vivo entre palabras. Como todxs. El mundo solo es una palabra

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