Chocar con algo, de Erika Martínez:Una mujer con O

Una mujer con O escribe desde un lugar

Poema-reseña de Chocar con algo, de Erika Martínez, editorial Pre-textos

Una mujer con O escribe desde un lugar.

El miedo y el nido

Vacío

Sin cigoto,rebosante de gametos.

Una mujer Con O forja ese hilo que atenaza las sílabas.

A veces,muerde las paredes del hogar.

Hoy la mujer con O se traga la cal y el cemento

Saben a obrero,a hipoteca y a calzón manchado.

Todos subordinados.

La mujer con O se acuesta en el fondo de su biblioteca.

Esta noche el suelo la absorbe.

A ella,a las hojas,a la madera,a la tinta y al mármol.

Solo queda el aire.

Invisible, colmado

Los apegos feroces: Nueva York no es Woody Allen

Una mujer viscosa repta por las aceras. Arrastra una larva. La cría tiene ínfulas de solidez

los apegos feroces angelasaragon

Poema reseña de Apegos feroces,de Vivian Gornik,editado en Sexto Piso

Una mujer viscosa repta por las aceras. Arrastra una larva. La cría tiene ínfulas de solidez. De ingravidez. Volaré, repartiré historias, degollaré a los violadores, a los alcohólicos, a los puteros y a los santos. A los hombres buenos que solo están. Y miran. Todos miran. Todos penetran. Les rebanaré el pescuezo con mis propios dedos, les clavaré la lengua en el centro de los ojos. La mujer viscosa se detiene, cansada. La larva también. Adora su ser blanco, su estirarse más allá de la ciénaga. El deseo es más fuere que la miseria. La mujer viscosa reemprende su arrastre, anhela el rojo del semáforo de la calle 13. Mira a la larva. No la entiende. Degollar a quién. Degollar por qué.
Por fin el rojo. Se observan. Se ven. La una a la otra. No pueden, no tienen fuerza para tanto ojo. Echan la vista atrás para esquivarse. No recuerdan, no pueden. No articulan, ¿de quién esa baba?

Madre mía, de Florencia del campo:la muerte y la palabra

Diálogo humilde con Madre Mía de Florencia del Campo.Gracias a Caballo de troya

Poema-reseña de Madre mía, de Florencia del Campo,editado en Caballo de Troya.

La muerte es un instante:inspiras y expiras.Fin.
Luego quedan las palabras.El relato.Los.De los vivos.Todos.Solos.Como el muerto.

El mito se incrusta en el logos.Nadando en la lágrima el alcohol el prozac el lorazepan el sexo el yoga.Hasta que la historia vence.

Detox.

Reset.Reproducción producción.Lagunas.Reproduccion produccion.

El muerto está adentro,en mis adentros

El muerto ya no es el muerto es tu voz.

Todas las voces para todos los siempres.

.

.

.

Pero el muerto está detrás

Del mármol

Solo.

Sin siempre.

Redes

una mujer arabe en israel

Una

Mujer

Árabe

Libre

En 

Israel 

Cae

Siempre

Hasta que

Otras ellas llegan hasta ella para ella-toda

La libertad es una red de voces silenciada

Yo también

Está oscuro pero aún son las once de la mañana

Está oscuro pero aún son las once de la mañana. Quizá es sábado o domingo, por qué ibas a estar aquí si no. No sé qué estoy haciendo debajo de la cama de tus padres pero aquí estoy. Tumbada y esperando. El suelo no está frío, o tal vez sí, el frío siempre me ha gustado. Ya estás aquí, estoy segura porque veo tus pies y tus calcetines blancos.
Tengo cinco años, tú dieciséis pero a mí pareces un hombre. Mi hermana es ya una mujer, mamá no deja de repetírselo. “Tienes 16 años, tienes que tener cuidado”. Creo que es verano por dos razones: por encima de la pletina de los calcetines, se te salen los vellos, negros y largos, así que estás en bermudas; además hay un enchufe anti mosquitos encendido. En casa no tenemos, son demasiado caros.
Miro a mi derecha y me doy cuenta de que estás a mi lado. Cara a cara. Me haces cosquillas; yo me río. Tú me chistas para que no nos descubran; yo no sé qué es lo que hay que descubrir. Pero como me haces reír, te hago caso y callo. Además, soy consciente de que sólo con una mano puedes aplastarme la cara ¿Por qué se me ocurre esto de repente?
Me pides que mire lo que tienes debajo y obedezco. A los mayores hay que obedecerlos. En comparación con los niños del cole, tienes un pito enorme. Y no sólo eso, además crece a cada segundo, casi con la misma rapidez que tu sonrisa se retuerce. Sí que eres fuerte, si quisieras también podrías aplastarme la cara con él. Me pides que te lo toque pero no quiero. Te miro con seriedad y te lo niego con la cabeza. Sé que hago mal, pero me da miedo, aunque no pueda dejar de mirarlo.
Dices que no puedes más, que sea buena y me vuelves a hacer cosquillas. Yo vuelvo a reír y tú te acercas para quitarme los pantalones. El suelo sigue sin estar frío o sí. Quieres que sea buena y lista, quieres enseñarme cosas que casi ninguna niña de mi edad sabe. A mí los ojos se me salen de las órbitas y asiento. Ahora soy yo la que se acerca. Tu cosa señala a tu ombligo. Me coges una pierna y me la subes a tu cintura. Respiras muy fuerte y me aclaras que eso es bueno.
Tu cosa está ahora entre los labios de mi cosa. Te mueves de arriba hacia abajo. A mí me da calambre pero creo que me gusta. Está muy dura y tu respiración se acelera y es muy ruidosa. Tienes la mirada perdida y me asustas. Escucho algo, una voz a lo lejos, pero tú no estás aquí, conmigo, como antes, estás en otro lugar. La voz cada vez está más cerca. Quiero irme, intento bajar la pierna pero a pesar de la distancia a la que aparentemente estamos, aún sabes que estoy ahí y me aprietas el tobillo con tanta intensidad que me hieres.
Es tu madre. Intento convencerte de que me dejes, te recuerdo que pueden descubrir¿nos?. Nada. Tú sigues. Las zapatillas de casa de tu madre están muy cerca, las escucho acercarse por el pasillo, acompañadas de gritos que llevan tu nombre. Te muerdo para que me dejes. Por fin. Los pies de tu madre ya están aquí, en la puerta del dormitorio. Como había supuesto, era cierto que tu mano es más grande que mi cara. Qué lista soy. Y tú qué rápido, ya te has tapado con la mano izquierda.
Aunque tú y tu padre os os empeñéis, tu madre no es tonta y sabe que estamos aquí. No para de dar vueltas por la habitación. Ella usa los mismos calcetines que tú, pero no tiene tanto vello, aunque sí un par de cicatrices. Detrás de sus pies, está el enchufe para los mosquitos ¡¡¡Yo quiero uno!!! Apenas puedo respirar, me presionas demasiado. Muevo el pie y se oye un ruido.
Las rodillas de tu madre ya están en el suelo. Tiene la bata de casa puesta. Ahora viene un rulo. Rosa fluorescente. ¿Nos? ha visto. Escondidos. No puede hablar. Mira con ahínco. No eres tan rápido ni yo tan lista. Tengo las bragas bajadas. Me da vergüenza. Me las subo y salgo corriendo. Ellos se quedan allí, como dos estatuas.

Corro. Cierro la puerta. Subo las escaleras y toco al timbre de casa. Mamá me abre. Entro a la cocina y enciendo la televisión.
Aún no sé que siempre tendré miedo.

Una cualquiera en la biblioteca

Soy de pueblo y nací en el 85.No teníamos wifi, ni habíamos escuchado hablar de ella.Tampoco imaginábamos que algo parecido a Internet pudieta existir jamás.

El futuro era una película de James Bond y la biblioteca, la risa tonta. 

Ese lugar que solo pisabas cuando tenías que hacer un trabajo, cuyo contenido pronto olvidarías.La mayoría, entre la que me encontraba, se rebelaba contra el silencio normativo con carcajadas y bostezos. Más lo primero que lo segundo.

Después, con el tiempo, ya en la facultad, se convirtió en un espacio de reencuentro esencial. Sustancial. Abrumada por una ciudad que no comprendía y unos estudios que abominaba,me escondía tras la última estantería, al fondo, siempre al fondo, de la biblioteca.Ahí estaba yo. Dosificando la vida que, de tanto desearla, me arrastraba.

Y en aquella orilla, levanté el ancla y volví, sí, hacia atrás, para seguir adelante. Siendo yo. Esencial.

Desde aquel viraje viaje, aquel olor, el de los libros en papel, avejentados y acurrucados, desesperados y excitados, es mi identidad. 

En aquel viaje

En viaje por el húmero victoriosa

En aquel viaje  

                            Por 

                      el húmero victorisa

Cantaba,bailaba, perreaba en el collar  de 
la espalda 

                    Del mundo

                      Pero paré.

Me detuve porque supe en el sueño que estaba en un sueño.

Recordé que no he visto más caras que la del hierro del balcón. De mi madre y del difunto.

Me detuve porque soñar es lo opuesto a mentir.Se.

Me miré las manos sin caer en la depresión de las líneas y los tachones

Deformación profesional de quien ve la vida pasar-morir.

Me eché las manos a la cabeza y ahí me topé con la verdad 

No tengo mapas en las sienes.

Nunca he perdido un paraíso.

 

Frustración 3.0

La terraza del ático donde vivo es la ciénaga preciosa de una frustración estándar. Vivo en un cuarto prestado, pigmentado con círculos pasteles que empañan el humo de mi ceniza. No es mi habitación, no es  mi mesa, ni mucho menos mi silla,  nadie  se arrodilla ante la majestad de mi presencia, porque soy yo la que vive de rodillas, soy yo la que tiene las articulaciones de mármol y el acento de amoniaco, desinfectante para el aire, inflamable para los intestinos. Mientras tanto, el mar de las gaviotas se oculta detrás del cemento y su espuma descuaja mi sueño. Migraña. Dolor solo, seco, caliente de amoniaco y frío de mármol. Solo, Sin cruz. Pero con gusanos

¿Qué pensarías en tu sillón beige?

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¿Qué pensarías en tu sillón beige, comprado expresamente para que sobrellevaras tu agonía? ¿Qué pensarías cuando me veías pincharte la insulina o abrirte la boca a la fuerza para meterte pastillas que luego escupías? ¿Qué pensarías cuando sacaba el folio de la medicación? ¿Qué pensarías cuando mamá te sacaba la mierda del culo porque ya no tenías fuerza ni para cagar?

Qué absurdo tendría que ser todo en tu cabeza, al menos cuando la bilis no se apoderaba de ti, ¿siempre era así? A veces me pregunto si a pesar de aquel amarillo comprendías lo que decíamos. Yo creo que sí, estoy segura de que en muchas ocasiones, sí. Y entre todas ellas, tuviste que elegir los últimos minutos, antes de sedarte. Me llamaste y dijiste al aire, “¿ya me vais a dejar?”

Y con esa frase me perseguiste durante años, cada vez que soñaba contigo. En realidad no eras tú, era yo la que me atormentaba. Tú nunca habrías hecho eso, ni siquiera como fantasma. Tú preferías hablar siempre de cualquier cosa, antes de hacer un reproche. Por eso, no sé si los tenías.

Nunca te conocí bien, así que no tengo ni idea de cuáles eran tus quejas. Qué no te había gustado de tu vida, qué no te gustaba de mí o del resto de tus hijos, si querías a tus padres menos de lo que los respetabas o temías. Siempre hablándoles de usted… Así que dudo mucho que de tener alma después de muerto, te acercaras a mí para vengarte o para echarnos algo en cara. Para echármelo a mí.

Me gustaría preguntarte tantas cosas de aquel día, de aquellos meses… pero no puedo. No estás. Has desaparecido para convertirte en un recuerdo que yo no he elegido.  Ojalá fueras para mí el superhéroe que reconocen mamá y los tatos. Mi recuerdo es el de una risa y un hombre muriéndose, pudriéndose poco a poco, por dentro, segundo a segundo, hasta descolgarse y desmembrarse.

Ahora solo me queda eso: dudas, agonía, descomposición, polvo de huesos.

Qué pensarías.

Una puta de 13 años

Soy una puta de 13 años.

Mi madre y mi padre, un puñado de cenizas disueltas en cal y hormigón.

Y mi hermana pequeña es otra puta,pero de 8 años.

En el campo,un policía la estrenó.

Yo me acuesto 3 veces en semana con tu marido y

dos veces con tu novio ciclado.

Tranquila,conmigo tampoco se le levanta. 

Por eso,espero ansiosa su visita.

No porque no me la mete, sino porque

soy yo quien le introduce un tercio de cerveza en el ojo del culo.

Tendrías que ver su cara.Disfrutarías tanto como yo con su humillación, ¿acaso no te culpa a ti de su impotencia?

A veces le dejo que me toque un pezón:mis pechos son tan pequeños… me descojono con su desesperación al alargar el brazo.

Eso es todo lo que puede hacer tu novio cuando intenta follar, ¿se atreve contigo?

Soy una puta de 13 años que preferiría morir y matar con ensañamiento.

Mirando a los ojos y

sonriendo a mandíbula abierta.

Me sentiría como en casa.