Elisa frente al mar: El silencio nos mata

Clara Asunción García va directamente a los pilares de la tierra y desnuda su morbosidad, su enfermedad

elisa frente al mar papeltulo: Elisa frente al mar

 Autora: Clara Asunción García

Género: novela

Disponible: claraasunciongarcia.blogspot.com.es

Elisa frente al mar tiene tres protagonistas, Nuria, Valeria, Elisa y Nacho, y un antagonista: el silencio. El silencio carcome la vida de unos personajes que no hacen ni más ni menos que lo que se debe hacer, construyendo así un juego de realidad y apariencia que cristaliza la violencia que han sufrido generaciones enteras y que, aún hoy, siguen causando muertes.

La narradora, Nuria, cuenta la época de su vida en la que empezó a ser quien es, el momento en el que toda su existencia se paró para que el resto de su vida fuera un retorno a ella. Nuria reflexiona sobre esto cuando recibe un correo de Elisa, su primera relación de pareja, tras décadas de ausencia, para sugerirle un encuentro en el mismo lugar donde lo mejor y lo peor de su relación había sucedido. Nuria acepta y a partir de aquí rememora su adolescencia, hecho que nos sirve para conocer a su amiga Valeria y su empuje. Ésta, admiradora de Leño y lenguaraz, verbaliza los sentimientos de la narradora antes que ella misma y le insta a vivir su vida en libertad, al mismo tiempo que oculta el maltrato de su padre a su madre, el mismo maltrato que acabará con la vida de la madre y de la hija. Todo ello enmarcado en viaje temporal desde un mediterráneo ochentero, que poco tiene que ver con la pretendida eclosión de libertad, a la actualidad.

El mito de los ochenta no es el único que tira abajo, sino que también nos lanza a la cara con una eficacia notable, sin agresión, pero yendo directamente al grano, el desafío que supone ser mujer homosexual en una sociedad patriarcal. Todxs hemos escuchado o dicho la modernez de lxs tolerantes “no comprendo qué cojones le importa nadie con quién te metes en la cama”. Reconociendo su buena intención, Clara Asunción García deja claro aquí la ingenuidad de la afirmación, porque como explica Nuria, reconocer que tu sexualidad es diferente supone una amenaza a todo el sistema que sustenta nuestra sociedad, de manera que en el instante en el que identificas tu diferencia el peso de toda ella cae sobre tus hombros, en muchas ocasiones hombros de niña “Nunca pude volar y la adolescencia se perdió y esa amputación […] mutiló una parte vital de mi”. Independientemente de lo que hagas después, si callas o hablas, siempre pagas un precio, “ni me mentí ni mentí a otros. Hubo un precio que pagar, pero las Elisas de este mundo también pagaron el suyo”. En cualquier caso, siempre serás el o la otrx, frente a las reglas de lxs demás.

Si el silencio de Elisa hirió de soledad y humillación a las dos, el de estos dos personajes y el de Valeria mató a esta última. El maltrato como realidad oculta, como secreto a voces, como cárcel invisible construida colectivamente está también presente en Elisa frente al mar. Nadie se salva porque la sospecha estaba inoculada en cada en uno de los personajes, incluso en el de su novio, sin embargo, ninguno tuvo el arrojo necesario para ayudarlas. Él tenía la pistola, pero no fue el único que le apretó el gatillo. En el terrorismo machista la violencia la ejerce el macho y la complicidad silente de aquellxs que no osamos más que a sospechar.

La novela de Clara Asunción García no es una novela de dos chicas que se enamoran y se separan porque una de ellas no se acepta. No. Es mucho más que eso. La autora va directamente a los pilares de la tierra y desnuda su morbosidad, su enfermedad: la norma, la rigidez, la antinomia, el nosotros sobre vosotras, el nosotrxs frente vosotrxs, la homogeneidad y el poder son los que engendran la violencia, presentándolos aquí a través de sus actores primigenios: la heterosexualidad y la masculinidad.

Elena Medel en una entrevista reciente declaró que el acto literario consiste en convertir una experiencia en un relato universal. Si esto es así, Elisa frente al mar es literatura.

El sí de las niñas o Mujeres y hombres y viceversa

Leandro Fernández de Moratín denunció en las tablas la (no) educación sentimental del las niñas, y también la de los hombres, y consiguió que algunxs reflexionaran sobre la necesidad de que las mujeres tuvieran la libertad de elegir a sus compañeros de vida. Como sucede con todos los asuntos que afectan a la libertad, el dramaturgo demostró que la libre elección de marido estaba directamente relacionada con la percepción que se tenía de las mujeres: la eterna menor de edad que necesitaba que otra persona, primero sus padres y después su marido, fiscalizara y dirigiera su vida.

Esto es lo que generalmente se conoce de la obra El sí de las niñas y efectivamente no es cuestión desdeñable, sin embargo, también alertó el escritor de algo: el amor no es cuestión de posesión sino de generosidad. El maduro Don Diego, comprometido con la adolescente Doña Paquita, descubre que su prometida está enamorada de Don Carlos y esto le lleva a romper el compromiso para que la  chica pueda casarse con quien realmente ama y no con quien su madre eligió para ella. El amor o las relaciones de pareja son así,  generosos y comprensivos, para Don Diego está claro.

Partiendo de la base de que el teatro en el siglo XVIII tenía una importancia equiparable a la que actualmente tiene la televisión, podemos llegar a la conclusión de que esto era lo que lxs burguesitxs de la época vieron un día de forma masiva. Esto contrasta de manera significativamente con lo que lxs burguesitxs del siglo XXI consumen diariamente, destacando en gran medida Mujeres y hombre y viceversa, un programa de televisión donde se identifica el amor con los celos, con la posesión indiscutible y omnímoda de toda la existencia del objeto amado, independientemente de su género.

¿Nos preguntamos por qué lxs adolescentes repiten los mismos esquemas machistas y patriarcales que una vez creímos superados? Pues ahí va mi predicción: en el futuro, si no ya en el presente en el caso de lxs más jóvenes, la violencia y el control ejercido no van a surgir por parte de los hombres sobre las mujeres, sino que se expandirá como las ondas de la bomba atómica para destrozarlo todo. Los instrumentos de control están incrementando paulatinamente y la ideología de la cosificación de los cuerpos y de la patrimonización de las relaciones están en la televisión, las radiofórmulas, canales de Youtube, itgirls, itboys, itídolos que se multiplican, obviamente por la rentabilidad económica y social que esto supone.

¿Qué podemos hacer para frenar esto? No lo sé, en realidad, se me ocurre que aquello de la montaña y Mahoma puede que tenga algún sentido en esta cuestión, más aún cuando lxs docentes están sujetxs con un miedo a no sé qué cosa y las familias están demasiado ocupadxs procurando que sus hijxs coman: acercar productos culturales y de entretenimiento que contrarresten a los viceversos y reguetonerxs y todo ello con una actitud activa, alegre y empoderada que nos ayude a conquistar los mismos espacios en los que la mierda se dispara. Los medios de producción son hoy, si no lo han sido siempre, los medios de comunicación. Éste es nuestro escenario de lucha. Moratín habló a las mujeres y a los hombres desde el teatro, nosotxs tenemos que llegar a la tele ofreciendo un entretenimiento que promocione la libertad, el esfuerzo y la generosidad o lo que es lo mismo, una educación sentimental sana e igualitaria.

 

JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ JUAN: “La cultura popular es el rizoma de nuestra existencia”

El escritor y profesor José Luis Fernández Juan, autor de Pinceladas de Harmoníaha tenido el detalle de pararse un rato para charlar con nosotros. Como el universo nos ha regalado en su obra, tiene un aspecto peculiar, una mezcolanza de las décadas anteriores y del siglo XXI, aunque con un aire de roquero que no puede ni, sospecho, quiere ocultar. Os dejo con él y con nuestra conversación.

jose luis fernandez juan

-No puedo empezar de otro modo ¿por dónde se llega a Harmonía?

Todos los caminos llevan a Harmonía. Solamente tienes que enarbolar la bandera tetracolor de la cultura, la probidad, la creatividad y el progreso. Harmonía podría ser un espacio de los que John Lennon sugiere en el primer verso de su canción In my life (There are places i’ll remember all my life ). Los lugares de Harmonía podemos recordarlos toda la vida… y también vivirlos.

-Personalmente tengo una relación entrañable con la letra H; así que no puedo contener la pregunta ¿por qué Harmonía con hache?

Decidí invitar a la H por ser mi grafía predilecta del abecedario. También yo tengo una relación entrañable con ella. Para mí la H siempre ha sido algo más que una letra. Yo la defino como “una maja hamaca gráfica, verbalmente auxiliada”.

-Las Pinceladas de Harmonía construyen la excelencia en la que están acomodadas a través del lenguaje. En una época en la que cada vez escribimos más para comunicarnos ¿cuál crees que es el estado en cuestión?

La digitalización nos ha transportado a una nueva realidad lingüística. Escribimos más pero peor. Nuestro actual ritmo de vida, marcado por la inmediatez, nos conmina a descuidar los innumerables pseudo mensajes que mandamos por móvil u ordenador. Lo más triste de todo es que lo hemos convertido en hábito y lo damos por políticamente correcto. Este es el atribulado statu quo con el que tenemos que enfrentarnos. Los continuados escritos, que en una base de actualidad, los ponemos al servicio de la imagen y el diseño, deberíamos aprovecharlos para entrenarnos, sin necesidad de ser en ningún momento peritos en la materia, en mejorar su composición. Bastaría con una brizna de voluntad, gusto y perseverancia. No hay sensación más gozosa que la lectura de un texto redactado con belleza.

-¿Y en el caso de la oralidad?

Lo uno lleva a lo otro. Escritura y oralidad funcionan como realidades yuxtapuestas. La esencia del problema estriba en el escaso afecto que se siente por el lenguaje. No valoramos suficientemente la envergadura de su trascendencia. La concreción sintáctica y el adecuado empleo del léxico resultan determinantes para expresar con precisión nuestras emociones. El ser humano se mueve por sentimientos y si no tenemos suficiente destreza lingüística, nunca podremos comunicarnos convenientemente. Transmitir la exactitud del pensamiento no es una cuestión baladí. Hay que conceder al lenguaje la jerarquía que se merece. Controlando nuestro lenguaje, controlaremos nuestra existencia.

-En Harmonía hay una tienda donde se compran figuras literarias a las que el cuentista Daristóbulo recurre cuando va a la biblioteca; una biblioteca por cierto, mejor diseñada y equipada que muchas facultades. Como profesor, ¿qué papel crees que la competencia lingüística de debe tener en el sistema educativo? ¿Crees que actualmente se aborda adecuadamente?

La tecnología, abruptamente, se ha implantado en todos los ámbitos de la vida. El sistema educativo, por tanto, se ha de adaptar al nuevo orden y apostar por una renovación metodológica acorde a los tiempos que nos ha tocado vivir. La solución pasa por la educación por competencias. Hay que aprender haciendo y experimentando. Como ya ocurre en Harmonía, se ha de apostar por el aprendizaje significativo, funcional y cooperativo. Hay que preparar a los chavales para saber enfrentarse a los retos de la vida y los profesores hemos de servirles de asesores e intermediarios para su lograr que alcancen un correcto aprendizaje cognitivo y afectivo. Los docentes intentamos aclimatarnos a este difícil contexto mudable y lo abordamos con energía e ilusión. Por supuesto, en este nuevo estilo aprendizaje, la competencia lingüística resulta absolutamente necesaria. La mayoría de nuestros alumnos habla imitando los descuidados registros que se utilizan en televisión y en las redes sociales. Nosotros intentamos compensar sus carencias sintácticas y verbales; sin embargo,observamos que se avergüenzan de hablar adecuadamente. Parece que la corrección verbal no va con ellos. Se sienten raros al no ser como la generalidad. Los profesores nos enfrentamos al reto de convencerlos de que una capacidad lingüística restringida limita el éxito en infinidad de áreas. Hemos de seducirles para que vean el dominio del idioma como algo útil y atractivo. Para que el sistema educativo funcione los chavales han de cambiar de chip; y eso depende en gran medida de nosotros. En Harmonía aprenden más rápido porque ya existe una predisposición globalizadora.

-En diferentes ocasiones a los elementos creados por las Pinceladas de Harmonía se les atribuye el género epiceno, algo que conecta con el debate sobre la necesidad o no de visibilizar a las mujeres y a aquellas personas que no se sienten incluidas en ninguno de los dos géneros en el uso de la lengua. ¿Tienes alguna posición al respecto?

Por desgracia, en la sociedad del siglo XXI, la discriminación de la mujer es una deplorable realidad (desigualdades salariales, publicidad sexista, violencia doméstica, actividades laborales restringidas…). Esto tiene que erradicarse sin demora; y se están dando avances. En este proceso reivindicativo se ha puesto en boga el no empleo del genérico masculino en determinados enunciados o vocablos que hagan referencia a ambos sexos (no digamos “ciudadanos”, digamos “ciudadanía” o “ciudadanos y ciudadanas”) (sic). En el empleo del genérico masculino algunos iluminados pretenden hacernos ver  un comportamiento verbal sexista. Ante esta sorprendente nueva moda, mi única opción es sonrojarme. Este empleo está asentado en todas las lenguas románicas y nada tiene que ver con el sexismo. Me entristece sobremanera constatar cómo determinados ayuntamientos, políticos o periodistas intentan tendenciosamente ganarse el voto femenino mancillando un idioma sensatamente consolidado a través de los siglos. No hay relación entre género y sexo.

 En todo caso, si hay que revisar las normas lingüísticas, para eso está la RAE (y por cierto, con mujeres, afortunadamente). ¡Que se encarguen los profesionales, nunca los políticos! Las palabras no se mercadean en las asambleas. La lucha por la igualdad de los derechos de las mujeres no está ahí.

-Una de las ideas más interesantes, a mi juicio, del universo de Harmonía es eso de “juntas en la elasticidad”, ese estar atento a lo que ocurre, aprender, adaptarse para finalmente crear algo que poner al servicio de la comunidad. Hay una apuesta firme por la interdisciplinaridad. ¿Esta elasticidad se favorece hoy en nuestros centros educativos?

En Harmonía se apuesta decididamente por la interdisciplinaridad. Profesores como Gascón, Anivderaleva o Lorelei, cada uno desde sus diferentes emplazamientos de docencia, anhelan acomodar todas las áreas en proyectos unificados, de modo similar a lo que sus alumnos se encontrarán en la sociedad. Pensando en su futuro, defienden un aprendizaje elástico y favorecedor para poder conseguir experiencias y conocimientos de forma intuitiva. Actualmente los centros educativos ya han captado esta nueva onda y comienzan, poco a poco, a defender proyectos elásticos de interdisciplinaridad, proponiendo actividades de asociación que plantean salidas a cualquier dificultad que pueda surgir en el proceso, y que van más allá de los contenidos marcados por los currículos.

-¿Crees que las lecturas programadas en la enseñanza secundaria son las adecuadas?

Cada centro tiene libertad de elección. En nuestro colegio de Nª Sra. Del Pilar de Valencia para el curso 2015-2016 tenemos programadas las siguientes lecturas:

1º ESO: Viaje de ida y  Frankenstein

2º ESO: La catedral  y Marina

3º ESO: El Conde Lucanor  y El lazarillo de Tormes

4º ESO: Tres sombreros de copa  y Aquí yacen dragones

En el colegio estas obras las elegimos los profesores de forma consensuada. Seguimos un plan lector de centro en donde valoramos la opinión del alumno sobre estas lecturas, que en principio consideramos apropiadas. En el curso pasado a los chavales de 4º ESO no les convenció Las leyendas de Bécquer y decidimos sustituirla. ¡Que no sea por falta de libros para ofertar! Lo importante es caminar con ellos en el proceso de la lectura, explicándoles los significados de las palabras y los contextos, y por supuesto, intentando estimular su atención para que disfruten con la lectura y vean en ella un divertido y eficiente instrumento de desarrollo intelectual que activa la mente y la inteligencia.

-Revisando la relación de las pinceladas con el trabajo, pensé en el libro del economista Christian Felber, Economía del bien común, donde propone sustituir el PIB por un indicador de felicidad. Sería ideal para Harmonía, ¿no?

El capitalismo salvaje ha generado el fracaso de las sociedades occidentales, engendrando pobreza, desigualdad… e infelicidad. En Pinceladas de Harmonía se plantea un modelo alternativo a este estado de injusticia. En Harmonía sus habitantes trabajan con alegría, perseverancia, ilusión y… son felices. El modelo económico de Christian Felber es el modelo económico de Harmonía. Yalinka, Lucía, Enzia, Paz,  Lisardo, Ovidio, Victoria o Cloe son empresarios emprendedores que con iniciativas innovadoras logran alcanzar sus sueños. Y lo consiguen envueltos de dignidad humana. Benicio, Ovidio y Victoria deciden crear conjuntamente una tienda de figuras justo al lado del exitoso macrobazar de Lontario. Y éste, lejos de enojarse, les ayuda a erigirla con sus sabios consejos. No hay competencia entre ellos. Teodoro ayuda a Yalinka, Lorelei ayuda a Anivderaleva, Basualdo ayuda a Lucía y Lisardo… Todos colaboran con todos buscando el bien común. Ojalá esta sociedad alternativa que proponemos cale en cuantos más lectores mejor y tenga continuidad en sus pensamientos y en sus acciones.

-Al mismo tiempo que en Harmonía se apuesta por el avance y la evolución, también se aboga por la conservación de la cultura popular. ¿Qué conservarías de la cultura popular de hoy?

La cultura popular es el rizoma de nuestra existencia. Nuestra historia se moldea gracias a la herencia cultural; sin ella, el progreso pierde todo su sentido. En Harmonía se combinan tradición y evolución. Esta saludable miscelánea forma parte de su idiosincrasia y los lugareños disfrutan con alegría. En Harmonía se combinan sin mayores problemas, por ejemplo, el sibaritismo culinario de los espárragos fritos sobre mousselina de marisco arisco con el rústico caldopatata con chorizo de orza. En la inauguración del nuevo faro creado por Sabiniano se combinan proyecciones digitales con cucañas y chocolate caliente. En las fiestas hay bailes de salón y en los gimnasios hay música de The Beatles. Y así sucesivamente…No deberíamos perder nuestras costumbres, las fiestas, la música, los bailes, las artes gastronómicas o los edificios de valor histórico. Solo si conseguimos preservarlos conseguiremos que nuestra cultura progrese.

-Siendo Pinceladas de Harmonía una obra, podríamos decir, “multiusos”, bien podría ser útil como manual de Educación para la ciudadanía. ¿Tuviste en mente a la hora de construirlo algún referente pedagógico?

La importancia de la cultura como factor de interacción social me viene de Lev Vygotski; así como su defensa de la participación activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En Harmonía la influencia del saludable ambiente sociocultural reinante resulta definitiva en el rápido aprendizaje de sus lugareños. Paul Ausubel me inspiró la idea vital de que el alumno ha de verle sentido a las enseñanzas que recibe. Nomás a partir de ahí se puede disparar la creatividad. Harmonía cuenta con un nutrido repertorio de profesiones novedosas resultantes de la extremada imaginación de sus moradores. En Harmonía nos podemos encontrar con comediógrafos, coreógrafos de percebes, arcoirisadores, ingenieros mecatrónicos, artistas de arte contemporáneo, catadores de aguas o juglaresas. Por supuesto, dominando el eje de influencia pedagógica en esta educación alternativa está Herman Van de Velde y su apuesta por la cooperación como fundamento del desarrollo de la educación. Valores como el respeto y la solidaridad deben libarse desde niños. En Harmonía Anivderaleva o Lorelei saben transmitir magistralmente estos pentagramas de didáctica. Si desde la infancia, los chavales asimilan este proyecto pedagógico “multiusos”, el desarrollo eficaz de sus habilidades sociales estará más que cantado; entonado.

-Por último, ¿has pensado en otra novela dentro de Harmonía?

Cuando acabé Pinceladas de Harmonía no me planteaba escribir una segunda parte; sin embargo, los lectores continuamente me instan a colorear definitivamente algunos personajes apenas sugeridos vaporosamente, como la doctora Ana, la actriz Luana, el pintor Aridany, el poeta Novenio o el hortelano Arcadio. A su vez, me animan a seguir pigmentando más cuentos de Aristóbulo, más oficios de Enzia y Paz, más productos de Yalinka diseñados con imágenes de cebras bicoloreadas … Cada lector tiene su personaje favorito y me sugieren, en función de sus preferencias, darles continuidad a sus divertidas aventuras…¡Quedan pinceladas por dar!

CUESTIONARIO

Un escritor al que envidies… 0

Una escritora… Ana María Machado

Un personaje que te hubiera gustado escribir… El Segismundo de La vida es sueño

Un personaje del que te gustaría ser amigo… Alonso Quijano

Una autora que introducirías en los planes de estudio… Isabel Allende

Un poema… Despiertas entre el vaho

Un libro que siempre tengas en la mesita… El hechizo de Caissa de Fer Ortega

Un libro célebre que no recomendarías… Mazurca para dos muertos de Cela

La literatura es… La magia del verbo iridiscente

La escuela es… La gran familia alternativa

La bondad es… La auténtica virtud

“Con un mínimo, todo es posible en esta vida”, entrevista al autor de Martín Zarza, Miguel García:

miguel
Miguel García, gracias a El último Dodo Editorial

Miguel García se define a sí mismo como recolector de higos o pianista acompañante de poetas son algunas de las profesiones que Miguel García, hombre de su tiempo, ha desempeñado a lo largo de su vida. Esta rocambolesca proliferación de trabajos, su carrera, lo ha llevado hasta los confines mismos de Europa, concretamente al Mar Negro. Actualmente, necesitado de cierta inmovilidad, estudia Literaturas Comparadas en la Universidad de Granada. Además, es licenciado en Psicología por la Universidad de Sevilla, con una especialización en neurociencia. De su obra literaria, destruida o guardada celosamente por él, la novela Martín Zarza es lo primero que conocemos, de la  que conversaremos a continuación

En la novela se establece un contraste entre la vida en el siglo XX y el desasosiego del siglo XXI, gracias al juego de ausencia-presencia del tío de Martín Zarza y la vida del propio Martín ¿Quisiste desarmar así la idea de que hubo un tiempo en el que vivimos por encima de nuestras posibilidades?

La verdad es que en ningún momento he querido hacer esto o lo otro con la novela. Así que no, no he pretendido desarmar esa idea (por muy en contra que yo pueda, claro). Cualquier conclusión sociológica es de la cosecha del que la saque, no mía. Yo he intentado contar una historia lo mejor que he podido. Y es verdad que transcurre en nuestros años. Pero nunca me propuse nada más que eso.

Martín Zarza es un joven decepcionado y que ha dejado de creer en sus sueños ¿Crees que este nihilismo del personaje es habitual en la juventud de hoy?

Pienso que en el fondo, para algunas cosas, Martín es lo contrario a un nihilista. No tiene fe y es pesimista, eso es cierto, pero en el fondo no se resigna. Él quiere ser feliz, quiere encajar en la sociedad. El problema es que la sociedad se lo pone difícil. Por eso sufre. Creo que el nihilista (el nihilista de verdad) no sufre; está en un punto en el que todo le da igual. Martín, en este sentido, es un representante de su generación para algunas cosas, pero no para todas. En algunas va radicalmente en contra.

La novela empieza explicando el pasado de Martín Zarza como estudiante de cine y trabajador precario de la industria de los medios de comunicación ¿Dedicarse a las industrias culturales partiendo de un entorno con recursos limitados es posible?

Dependiendo de a qué llames recursos limitados. Sé que a lo mejor es una respuesta floja, pero es que es así. Ni todo está perdido, ni se puede salir adelante exclusivamente a golpe de ingenio. Para todo hacen falta recursos, al menos un mínimo (sobre todo para poder pensar con algo de calma). Pero con un mínimo, todo es posible en esta vida. La solución, a mi entender, está en juntar en una misma habitación a varias cabezas pensantes y ávidas de creación, y azuzarlas un poco con el miedo al vacío y a los trabajos precarios. Los humanos, esto se olvida con bastante frecuencia, también somos un recurso.

Teniendo en cuenta lo que ocurre a mitad de la novela entre Martín Zarza y sus antiguos compañeros ¿Quisiste colocar la competencia, la voluntad de poder, como principal motor de éxito profesional?

No sé si quise hacer eso. Desde luego, pienso que esas cosas contribuyen hasta el punto de que son casi requisitos para éxito. De todas formas, creo que en la novela no se da una visión unívoca de todo eso. La competencia, la volutad de poder y demás pueden ser las cosas más saludables que hay. También las más nocivas. Esta ambigüedad las hace encantadoras.

En el libro se clasifica a las personas en dos grupos “gilopollas” y “capullines? ¿Qué diferencia hay entre estos dos?

¿Dónde pasa eso?

Habría que tener una precaución antes que nada con eso de “en el libro”. Habría que diferenciar, por un lado, lo que uno entiende al leer libro (única cosa de la que se puede hablar en rigor), por otro, lo que dicen el personaje y el narrador, y por otro lo que yo quisiera decir en el momento. En este caso entiendo que hablamos de lo que dice Martín. La verdad es que no recuerdo la teoría de los capullines y los gilipollas, no sé en qué punto la dice, a qué se refiere… Pero está claro que lo de clasificar a las personas es algo que Martín hace mucho (como todo el mundo, por otro lado). Pero casi siempre se equivoca. Sobre la pregunta, qué diferencia, pues no sé, ya digo que no sé a qué se refiere, pero no creo que haya ninguna. A lo mejor está en eso la clave, si es que la hay. Al final, el fallo de todas las clasificaciones es siempre el mismo: estás dividiendo de forma artificial cosas que están unidas por un continuo natural y complejísimo; te estás equivocando. Martín, si hace eso, es las dos cosas, es un capullín y también es gilipollas. Así lo vería yo ahora.

 En el caso de las mujeres también sucede lo mismo, se dividen las mujeres en las que están buenas y las que no ¿Por qué?

De nuevo, puntualizo que en todo caso, esa división la hace el personaje. ¿Por qué? diría que porque es una novela que aspira a ser realista. Pensemos en el diálogo que se suele dar cuando chico conoce a chica: “he conocido a una chica que estudia tal y que hace cual cosa en tales circunstancias…”. La otra persona puede preguntar luego esto o lo otro, pero más tarde o más temprano, acaba soltando un “¿pero está buena?”. Y esto ocurre también con el chica conoce a chico, chico conoce a chico y cualquier otra combinación. En todos los casos aparece casi de forma definitiva la preguntita. Resultaría inverosímil si Martín funcionase fuera de esa lógica. De todas formas, a la hora de la verdad, Martín se mueve siempre muy lejos de los extremos. También en esto se ve que lo de las clasificaciones son artificiales y erróneas. La realidad siempre discurre en un margen despolarizado de grises, complejidades y demás fugas constantes de cualquier sistema humano.

 ¿Está la relación de Martín Zarza y el sexo marcada por el consumismo?

Creo que en parte sí. Creo que es de lo más habitual, además. Hay un vínculo en realidad difícil de romper. La selección sexual, que lleva funcionando desde hace ya un tiempito, es casi una precursora del consumismo. Elegimos, o tenemos la fantasía de elegir, constantemente. Elegimos y consumimos. Consumimos, nos consumimos y nos consumen. Etcétera. Creo que siempre ha funcionado así la cosa, solo que hoy es más evidente que nunca. Y más obsceno, claro.

Siendo esta tu primera novela ¿Cuáles han sido las dificultades que te has ido encontrando en el camino del proceso creativo?

No termino de creer en las dificultades del proceso creativo, aunque las haya, claro. Quiero decir: lo más complicado no es escribir una novela; eso es un disfrute, incluso en los momentos de angustia (yo llegué a cargarme más de 170 páginas del libro, varios meses de trabajo, de un solo golpe, porque no me convencían). Lo verdaderamente jodido es procurarse unas condiciones de vida favorables y lidiar con las que son desfavorables. O sea, lo verdaderamente difícil de una novela no está tanto en la novela, como fuera de la novela, en la vida de uno. La novela, por muy exigente que sea uno consigo mismo, y yo me considero bastante exigente, es un juego, un disfrute. Por eso no me gusta hablar de las dificultades del proceso creativo. En cierto modo, sobre todo teniendo en cuenta lo puta mierda que es la vida en la mayoría de trabajos, me parece casi indecente hablar de dificultades. Si uno pudiese escribir tranquilamente, bien alimentado, sin presiones ni angustias vitales, esas dificultades serían tan dulces y tan divertidas que no habría que considerarlas dificultades.

Sobre lo de que sea la primera novela, pienso que el que escriba con más facilidad la segunda que la primera, hace trampa. Cada vez, uno tiene que complicarse lo mismo las cosas: todo lo que pueda.

¿Por qué elegiste combinar la primera persona y la tercera omnisciente?

En rigor yo no elegí (sé que siempre digo lo mismo, pero es lo que hay). Sencillamente, cuando me quise dar cuenta, las cosas se me habían puesto de esa manera, y yo empecé a sentir que la historia iba bien por esos cauces. A posteriori, claro, puedo dar muchas explicaciones: hablar sobre el conflicto entre la subjetividad y la objetividad, la alternacia entre los tonos de los narradores, el ritmo y demás cosas, pero eso sería hacer trampa, porque no veo la elección por ninguna parte.

  ¿Fue duro poder entrar en el circuito comercial?

Fue, es y seguirá siéndolo, seguramente, porque no se trata de entrar y quedarse uno dentro, viviendo a tutiplén. Se trata de estar ahí, de mantenerse en la cabeza de la gente, para aparecer en el momento oportuno, el momento de pagar. Y eso puede llegar a ser muy coñazo.

Hace cosa de un año, me acuerdo, vi que Barenboim firmaba discos en un Corte Inglés de Sevilla. No me imagino a Daniel Barenboim diciéndole a su manager o a quien fuese: “oye mira, ¿y por qué no hacemos una firma de discos allí, para que me vea mi público?” No. La cosa seguramente sería justamente al contrario, y sin ese tonillo amistoso. Hoy en día hasta Daniel Barenboim tiene que firmar discos. Imagínate qué no hará un mindundi como yo. Sin embargo, no dejo de sorprenderme con lo igualadores que pueden llegar a ser algunos “medios de internet

. No sé ni cómo llamarlos. Hoy en día, a poco que te pares a pensar (y no tengas miedo al ridículo, sobre todo esto), puedes luchar a veces en igualdad con los que tradicionalmente han copado todos los canales de promoción, venta y demás. Supongo que, como todo, al final si te lo tomas como un juego, no es tan difícil, ni tan humillante, ni tan nada. Pero para vivir eso como un juego, hace falta estar libre de ciertas preocupaciones. Aquí interviene lo de los recursos mínimos que hablamos más arriba.

 Cuestionario:

 Si pudieras ser un escritor ¿Quién serías?

Cualquiera de los pocos que no vivieron como perros. Me conformaría con eso.

¿Y una escritora?

¿Hay alguna que haya vivido bien? ¡Esa!

Un personaje.

El valeroso soldado Schwejk.

Una frase que te habría gustado decir

“De todos los árboles del jardín puedes comer, pero no comerás del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comieres de él ciertamente morirás”… ¡Puestos a elegir!

Un libro que no recomendarías

Hmmm… Algún pestiño de psicometría que me tuve que tragar cuando estuve en la universidad.

Un libro que releer

Diré dos, con tu permiso: El Quijote y Trainspotting. De este último me acabo de acordar. Llevo tiempo queriendo releerlo. Pero no puedo quitar el Quijote.

Un libro que no acabaste

Supongo que te refieres a un libro que me avergüence haber dejado a medias. El idiota de Dostoievski. La verdad es que me pasa a menudo. Si un libro no termina de atraparme lo dejo. “Selaví”.

Martín Zarza es relevante por…

A lo mejor porque no intenta dar respuestas relevantes sobre nada. Todo el mundo parece saberlo todo sobre todas las cosas. Constantemente nos ponemos categóricos y se ponen categóricos con nosotros. Martín lo intenta también, el personaje quiero decir. También él intenta clasificar el mundo y todo eso que hablamos antes. Pero se equivoca. Eso me gusta del libro.

Podemos esperar de Martín Zarza…

Pues lo que dije al principio: la historia de un personaje joven de nuestro tiempo. Ni más ni menos, como decían los Chichos.

 

 

PINCELADAS DE HARMONÍA: CREAR PARA COMPARTIR

Conoce el fascinante mundo de Harmonía, con su cielo de violines y su efervescentes habitantes vestidos de estrellas

 


harmonía
Título: Pinceladas de Harmonía

Autor: José Luis Fernández Juan

Género: Novela lírica

Editorial: Círculo Rojo

Disponible en: http://pinceladasdeharmonia.com/

Harmonía es un lugar pero también un canto alegórico con grandes dosis de utopía. Por esto, cualquier persona que termine de leer este pequeño tesoro literario se preguntará por dónde se llega a Harmonía.

La ciudad es un espacio lírico donde hasta las haches tienen sentido. Este lugar atemporal tiene en el cielo un desfile de violines, dispuesto a acompañar y a proteger sus pinceladas, sus habitantes. Esta población se construye a sí misma a base de apertura de miras y una vocación de servicio a la comunidad que hace de este cosmos el enclave perfecto para la justicia y la alegría. Todo ello gracias al arquitecto Atenógenes,  increíblemente dotado para la matemática y el diálogo.

Las pinceladas no van al cine en sesión de tarde, sino de simpatía y empatía.  Las palabras se crean en el taller de marquetería, con madera y valores, y apostando por el género epiceno. Así evitan el único defecto reconocido como tal en la ciudad: la involución. Sólo se canta lo bello y el progreso, nunca lo que se pierde, porque la infelicidad no cabe en Harmonía. Al contrario de lo que pudiera parecer, el motor de la evolución es la paciencia porque de forma consensuada se ha concluido que la velocidad delimita la libertad, condimento indispensable para cocinar cualquier acto creativo.

Esto es sólo una pequeña muestra de la estimulante paleta de colores que José Luis Fernández Juan nos regala en su pequeño libro pero inmenso relato. El profesor de enseñanza secundaria valenciano ha sabido crear una obra que bien puede servir para el deleite de lectorxs madurxs, así como material didáctico trasversal. Como el mundo que describe, el texto es multidisciplinar y polivalente. Además de estar escrito con exquisitez, está preñado de referencias artística, científicas, lingüísticas… Todo ello tamizado por una prosa surrealista, a veces culterana; otras, conceptista y otras, por supuesto, humorística, que nos permite aprender gozando.

En este sentido, es el humor y la alegría el fin último de la sociedad que Fernández Juan construye, siempre con la óptica de que “en el humor no interesa tanto de quién viene sino a dónde nos transporta. Es esta idea de movimiento, de avance, la que tañe los violines y estructura la gramática de sus pinceladas, al tiempo que sirve de apoyo para una estructura que promociona el acomodo en la excelencia, materializando de este modo una sociedad realmente fundada en el conocimiento.  Gracias a ella, vemos  que la diferencia entre un cosmos genuinamente basado en el conocimiento y  entre otro que finge hacerlo es que mientras el primero camina por defecto hacia la comprensión y el entendimiento, el segundo permanece inmóvil acumulando datos y capital.

Las gentes de Harmonía, “juntas en la elasticidad” creen en la diferencia por encima de todo y aceptan el desafío como elemento consustancial de la vida: inevitable y excitante. Esta sensación, como el humor, alimenta el instinto de crear para compartir porque ¿de qué sirve el talento si no se pone a disposición de lxs demás? ¿Para qué invertir tiempo y esfuerzo si no es para mejorar?

 Es así como José Luis Fernández Juan irrumpe con Pinceladas de Harmonía para recordarnos que la sabiduría es la virtud de crear ingenios, literarios en su caso, que faciliten, esclarezcan y simplifiquen la vida.

MARTÍN ZARZA: UN FUTURO DE SUBSISTENCIA

Reseña sobre el la novela Martín Zarza. Este tomo da comienzo a una serie de tres libros. En él se cuentan las primeras peripecias de Martín en Sevilla. Es el año 2010


Martín zarzaTítulo: Martín Zarza, Tomo I

Autor: Miguel García

Género: novela

Editorial: El último Dodo

Disponible en Amazon

Año 2010. El sistema se ha desmoronado. España roza el veinte por ciento de paro. Lxs jóvenes y lxs mayores de 45 años empiezan a confirmar que conseguir un empleo es casi imposible, ni siquiera estando cualificado. Algunxs pocxs encuentran algo, siempre mal pagado y pocas veces acorde a su nivel académico. Aquellxs que no tienen cualificación empiezan a copar los bancos de los parques, las aulas que muchxs habían abandonado con dieciséis años y los centros de orientación laboral. La esperanza de éxito es inversamente proporcional a la concurrencia en institutos, centros de formación profesional y de educación de adultos.

Martín Zarza, cansado de soñar con filmar un mundo en el que ya no creía, deja sus estudios cinematográficos y se muda a Sevilla, donde le espera el legado de un tío al que apenas conocía: el joven Martín de 26 años acaba de heredar un piso, una biblioteca y una colección de discos espléndidxs. El piso, los libros y los discos no sólo le dan cobijo mientras discurre sobre sí mismo en su diario sino que también le descubren todas las certezas del siglo XX: casa propia, una cultura popular tangible, espectaculirazada en algunos casos, con vocación de trascendencia. Por el contrario, su presente lo engulle con su volatilidad, inseguridad, insustancialidad, abocándolo a un futuro de subsistencia.

Sin embargo, Martín Zarza no es el único personaje de la novela, ya que Sevilla mantiene una presencia brutal a lo largo de la narración. En un primer momento, la ciudad hispalense se describe con los ojos del madrileño recién llegado, del turista que, como no podría ser de otra forma, percibe el tópico del calor y de las mujeres guapas. No ocurre lo mismo cuando la vive. Sevilla es una ciudad como otra cualquiera, con cuatro estaciones y féminas de todos los tipos y colores. Cuando se vive en ella, el futuro también es de subsistencia y las relaciones igualmente inconsistentes.

Las relaciones personales y el amor han sufrido los envites del neoliberalismo del siglo XXI. Nada es duradero, todo es susceptible de estar contaminado por la competencia. Nada es gratis, el sexo es cuantificable y las mujeres se dividen en dos grupos: las que están buenas y las que no. Las primeras son dignas de ser tenidas en cuenta, las otras, desechables.

Miguel García, escritor gaditano ganador del Premio Prometeo, maneja con astucia, con un estilo sencillo que favorece  y ameniza la lectura, el primer tomo de su primera novela para convertirlo en una herramienta solvente que acerca las consecuencias del crack del 2008  en la vida de los jóvenes a todxs aquellxs que lo hayan vivido de lejos o cuya consciencia, por desgracia, haya crecido con la presencia de la crisis en todos los rincones, aquellxs que no saben lo que han perdido, lo que un día se tuvo, y que ya no pueden imaginar lo que podrían haber sido de haber nacido algunas décadas antes, porque la herencia de Martín funciona para afirmar que es mentira que todo fuera una mentira: su tío consiguió tener una vida digna y con certidumbres.

Además de una escritura fluida, amena, entretenida y clarividente, Miguel García riega la acción con una banda sonora que va desde Neil Young, pasando por Bowie o Golpes bajos y llegando a The Stranglers, de la que podemos disfrutar gracias a que en la contracubierta vemos un código QR que nos dirige a una una lista de reproducción de Spotify.

Así pues,  la novela Martín Zarza debe considerarse un dispositivo relevante, sobre todo para reflexionar sobre cómo la juventud ha experimentado el cambio de modelo que  empezó a gestarse tras la crisis de 2008. No en vano ha llegado a ser el número uno de ventas en Amazon

Una noche cualquiera en el hospital

En el hospital aprendí que todos los enfermos creen que van a morir por la noche y que a veces tienen razón. También aprendí que cuando la vida tu familia está en juego, la de los demás te importa sólo en función del efecto que la muerte de otros puede tener en ellos. Para saberlo me bastaron dos minutos: los que tardaron los médicos en acudir a la habitación de al lado para asistir y certificar la muerte de un hombre que, segundos antes, gritaba llamando a su madre. En aquellos dos minutos, la mujer que lo acompañaba tuvo que salir al pasillo para que el médico y las enfermeras pudieran desfibrilar al paciente y aprovechó para avisar a alguien de que faltaba poco. Creo que es mejor que vengas. Mientras tanto, yo despegué la vista del teléfono móvil para comprobar que mi padre estaba dormido, para asegurarme de que no estaba enterándose de lo que estaba ocurriendo a unos dos o tres metros de distancia. Efectivamente, los somníferos y la morfina hacían bien su trabajo: sentí alivio al mismo cuando escuché el chirrido de la línea plana del monitor.

El enfermero ofreció un vaso de tila a la mujer y le preguntó por la compañía de seguros, yo me levanté, cerré la puerta y continué con mi partida de Blocxs.