La inutilidad de los miércoles, María Castrejón

La niña loca brama cuchillas en un rincón

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Poema-reseña de La inutilidad de los miércoles,de María Castrejón, editado en Huerga&Fierro

La niña loca brama cuchillas en un rincón  Y en esa esquina se abre un osario de verdades: mujeres y párvulos mueren antes de nacer hombres se descoyuntan violando solo se salva uno La espera sonriendo inmune a las cuchillas, amante de los gritos de la niña y el niño de la niña. La niña loca no miente, se pasea por las venas de la loca recipiente  de las nubes y el infierno, día sí día sí miércoles no o si No importa el tiempo es tardanza herida amor poesía e hijo cuerdos Uñas y dientes

La mujer loca es del mar y del cielo De arriba y abajo, no del medio Porque en el medio estamos el resto sano de costumbre de rendirse En el océano duermen las sirenas azules libres de hospitales compartidos No hay enfermeras olvidando los ojos que ya no miran ni aceras como monstruos

En el océano la mujer y la niña duermen

Los apegos feroces: Nueva York no es Woody Allen

Una mujer viscosa repta por las aceras. Arrastra una larva. La cría tiene ínfulas de solidez

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Poema reseña de Apegos feroces,de Vivian Gornik,editado en Sexto Piso

Una mujer viscosa repta por las aceras. Arrastra una larva. La cría tiene ínfulas de solidez. De ingravidez. Volaré, repartiré historias, degollaré a los violadores, a los alcohólicos, a los puteros y a los santos. A los hombres buenos que solo están. Y miran. Todos miran. Todos penetran. Les rebanaré el pescuezo con mis propios dedos, les clavaré la lengua en el centro de los ojos. La mujer viscosa se detiene, cansada. La larva también. Adora su ser blanco, su estirarse más allá de la ciénaga. El deseo es más fuere que la miseria. La mujer viscosa reemprende su arrastre, anhela el rojo del semáforo de la calle 13. Mira a la larva. No la entiende. Degollar a quién. Degollar por qué.
Por fin el rojo. Se observan. Se ven. La una a la otra. No pueden, no tienen fuerza para tanto ojo. Echan la vista atrás para esquivarse. No recuerdan, no pueden. No articulan, ¿de quién esa baba?

Leonora o la mujer yegua

En la la novela, la mujer yegua se come la vida,se araña las sienes,vomita la cordura en medio de la guerra

La mujer yegua se come la vida,se araña las sienes,vomita la cordura en medio de la guerra.La mujer yegua no sabe que sus amigos y amantes un día serán todo un plan de estudios.Pero Elena Poniatowska es demasiado generosa en  ritmo: acelera,acelera, acelera y de tanto acelerar, todos,menos la mujer yegua, quedan reducidos a vestigios

La Invención de Morel

Me mira todo el rato y yo a él.En la caverna,la de adentro y la de afuera.Me cruzo con él,con ellos.Todo el mundo habla,se hablan.Nadie escucha.Solo les mueve su propio deseo. Al final,quedan las palabras.Disueltas y diáfanas.Quién será el siguiente en caer en la trampa.